Hubo un tiempo, hace no demasiado, en el que tuve patria y bandera. Un colchón compartido era mi patria, y las sabanas blancas que cubrían dos cuerpos desnudos, mi bandera. La idea no es mia, pero no tengo un nombre que citar. Plagio de memoria rebuscando entre titilantes neuronas amnesicas adverbios temporales que suenen felices. Es dificil esquivar los agujeros negros de la memoria, recortes autocensurados de pasados menos hundidos, batallas sin sangre, accidentes sin victimas, magos sin nubes.
Algún día volverá a tremolar en mi corazón una bandera. Mañana, pasado, quizá dentro de un mes, o dentro de un lustro. El tiempo perderá importancia cuando sepa en nombre de quien vendo mi sangre y mi piel.
Hasta entonces, como últimamente, pelearé por continuar andando hacia delante. Paso a paso.
Me gusta:
Me gusta Cargando...