Mi trozo del pastel.

Hace mucho que no escribo y me apetecia largar. Tenía dos opciones, la primera, la vuelta del Heroe con mayúsculas del cine de aventuras, y compañero de profesión mio, Indiana Jones (yo soy el guapo de la pareja). La segunda, la financiación autonómica. Evidentemente el primer tema es mucho más entretenido que el segundo, pero como soy un tipo aburrido y la película la voy a ver esta noche, dejo para mañana a Indi y me centro en el tema autonómico-monetario de esta España mía, esta España nuestra.

 

 

Tampoco voy a profundizar mucho en el tema, porque no me pagan por ello y yo soy arqueólogo, pero así, a primera vista, veo una verdad y varias mentiras.

 

 

La verdad: El sistema de financiación necesita una reforma. Sí, es cierto. El sistema actual está vigente desde 2001 y desde entonces han cambiado varias cosas. Ha crecido la población española, más en unas zonas que en otras, el Estado ha seguido descentralizándose cediendo nuevas competencias a las CCAA, se han aprobado nuevos derechos que originan nuevos gastos (Ley de Dependencia), se va a producir una progresiva pérdida de fondos de cohesión europeos…. En definitiva, han cambiado los factores y tenemos que echar una mirada a la fórmula para que el producto siga funcionando. Cambiar no es malo y no hace falta que la pintura se caiga a pedazos para dar un repaso a las paredes de la cocina. No es el fin del mundo. El problema es que esto es España y nos fiamos ni de nuestra sombra.

 

 

Y varias mentiras.

 

 

La primera y más gorda. Hay unos territorios más solidarios que otros. Falso. Los impuestos los pagan los ciudadanos, por lo tanto, el reparto de la renta, la “solidaridad”, se realiza entre ciudadanos. Los más ricos pagan más y si en una zona la renta de sus habitantes es mayor pagarán más, no por ser catalanes, valencianos o de Burgos; simplemente por tener más renta. Hablar de “territorios” es entrar en el juego nacionalista. Los territorios no tienen derechos (salvo los Fueros y el Concierto Economico Vasco, que dicho sea de paso, deberían desaparecer), son los ciudadanos los que tienen derechos y no por ser vascos, catalanes o abulenses. Los ciudadanos tienen derechos como españoles, y al ser todos igual de españoles, todos tienen derecho a los mismos servicios por parte del Estado, porque, no lo olvidemos, las CCAA son partes del Estado, parte de la maquinaria del Estado, nacidas de él. Sin España, la C.A. de Catalaña, o la de Murcia no tienen sentido.

 

 

Segunda. La publicación de las balanzas fiscales lo soluciona todo. No. Si las balanzas fiscales se van a limitar a reflejar lo que cada comunidad aporta y lo que cada comunidad recibe volvemos a equivocarnos porque esto no refleja el flujo real de capital dentro del territorio nacional al no contabilizar aspectos tan cercanos como que yo, el que escribe, como yogures Danone, con sede fiscal en Barcelona, que viene a ser donde pagan los impuestos por las ganancias que les reportan los yogures que me como en mi castellanoleonés hogar. Esto puede funcionar en Europa, no dentro de las fronteras nacionales.

 

 

Tercera. 2500 euros para la sanidad de un Castellanoleonés valen para lo mismo que 2500 para un Barcelonés. Ofrecer los mismos servicios no vale lo mismo en toda la península. El problema viene en la base del reparto. Si el reparto de gasto se hace exclusivamente por ciudadano, estamos jodidos. No cuesta el mismo dinero atender las necesidades sanitarias de 100.000 barceloneses, que las de 100.000 abulenses, básicamente porque es difícil encontrarnos juntos y lo que en Barcelona se soluciona con un hospital en el barrio, aquí habría que solucionar con un Hospital en la capital, centros de atención en los principales nucleos, centros operativos de ambulancias y helicópteros para que todos puedan acceder a los mismos servicios, etc.

 

 

Cuarta. Cataluña se hunde. Cercanias en Barcelona funciona de pena, el Prat no se moderniza, El Carmel se cae. Ya nos gustaria en Castilla y León tener problemas con los Cercanias, que no tenemos, con los tuneles del metro, que no tenemos, o con los aeropuerto, que tenemos, pero como si no.

 

 

Quinta. Esto no le interesa a nadie. Mentiraaaaa!! Si esto y esto es noticia…. no me jodas, el futuro de los servicios del Estado también lo será, ¿no?

 

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