Archivo mensual: junio 2008

España, una, grande y católica.

“…combatir la identificación entre España y el catolicismo

no equivale a combatir el catolicismo, sino a defender la libertad”

José María Ridao

Y mientra tanto, nuestro ministro socialista de Sanidad se dedica a debatir sobre el alma de los fetos.

En honor al Rey del Centro… joder, que tropa.

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Archivado bajo Política

Circunloquios y eufemismos (o como no decir lo que tienes que decir)

Todo empezo por: “el cese temporal de su convivencia matrimonial” para decir que dos personas (la Infanta Elena y Marichalar) no se aguantan más. Lo cual es de lo más normal.

Continuo, cuando a las puñaladas por la espalda en el PP se les llamó “divergencias ideológicas”. A los asesinatos en Genova se les debe llamar “perdidas finales de vida” y a los tiros a quemarropa “fugas temporales de sangre”

El ex-ministro Alonso, firmó un gran momento cuando afirmó que el Gobierno “no quiere una política laicista exagerada” y prefiere avanzar hacia una “aconfesionalidad natural”; para decir que el Gobierno no tiene huevos de enfrentarse a la Iglesia y hacer lo que tiene que hacer.

Pero no hay nada como lo dicho hace poco con motivo de la retransmisión del último partido de nuestra selección nacional: “A España le falta ritmo”, cuando lo que se ha querido decir es: “España juega una puta mierda y suerte si llegamos a cuartos pa’cagarla allí”

Y Raúl y Guti en casa. Ojalá me equivoque.

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Guerras perdidas.

Hubo un tiempo, hace no demasiado, en el que tuve patria y bandera. Un colchón compartido era mi patria, y las sabanas blancas que cubrían dos cuerpos desnudos, mi bandera. La idea no es mia, pero no tengo un nombre que citar. Plagio de memoria rebuscando entre titilantes neuronas amnesicas adverbios temporales que suenen felices. Es dificil esquivar los agujeros negros de la memoria, recortes autocensurados de pasados menos hundidos, batallas sin sangre, accidentes sin victimas, magos sin nubes.

Algún día volverá a tremolar en mi corazón una bandera. Mañana, pasado, quizá dentro de un mes, o dentro de un lustro. El tiempo perderá importancia cuando sepa en nombre de quien vendo mi sangre y mi piel.

Hasta entonces, como últimamente, pelearé por continuar andando hacia delante. Paso a paso.

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