La “Ley Sinde” desde la izquierda.

Mucho se ha hablado y mucho se hablará de la Disposición Adicional primera de la Ley de Economía Sostenible, cuyo proyecto fue aprobado por el Consejo de Ministros el pasado viernes. La Ley Sinde, que se coló por la puerta de atrás de la Ley para sorpresa de muchos socialistas, parece ser como el dinosaurio del relato de Monterroso y sigue allí donde la dejamos. O al menos eso parece desprenderse de los silencios del Gobierno y del propio Presidente, aunque habrá que esperar a la publicación de la misma. La reacción no se ha hecho esperar, aunque como en anteriores ocasiones peca de virtual.

Se han escrito muchos y muy buenos análisis sobre la citada disposición, sería tontería profundizar en los aspectos legales (o ilegales) de la misma, en el impacto que la misma tendría sobre la economía o sobre el desarrollo tecnológico de nuestro país, o en las dificultades que se pueden encontrar los legisladores a la hora de poner en marcha los mecanismos de control sin que nos parezcamos a la libre y democrática República Popular de China. (PDF 2006)

Pero hay un aspecto que no he visto tratado en ningún sitio y que me gustaría mencionar. ¿Ideológicamente es sostenible que un partido que se define de izquierdas ampare e impulse semejante ley?

No voy a desarrollar pretenciosos andamiajes ideológicos para parapetarme detrás de ellos, ni voy a recurrir a los clásicos porque no es el momento ni el lugar. Siendo simple: si uno de los objetivos de la izquierda debe de ser conseguir la igualdad de oportunidades (así aparece en el ideario del PSOE y en su página web) frenar el desarrollo de Internet y la libre distribución de la cultura es acabar con la mayor oportunidad que ha tenido nunca la humanidad para alcanzar esa igualdad.

La cultura, la educación y el esfuerzo han sido los tres pilares sobre los que la clase trabajadora ha sustentado la mejora de sus condiciones de vida y su promoción social; las armas con las que contaba para igualarse a aquellos que siempre habían tenido dinero y poder. La lucha por el acceso a la cultura y a la formación ha sido bandera de la izquierda durante años. Ahora, Internet nos ofrece la oportunidad de brindar a los ciudadanos acceso libre, gratuito y universal a toda la cultura, a toda la información, a todo el saber producido por la humanidad. Hace menos de un siglo uno de los objetivos básicos que perseguían los gobiernos de la II República era que todo el mundo leyera. El avance ha sido brutal ¿por qué detenernos ahora? Tenemos un instrumento como nunca habíamos soñado para lograr la espera igualdad de oportunidades, o al menos para acercarnos más a ella, ¿no debería acabarse el debate aquí? Enseñamos a la gente a leer, a disfrutar de la música, del cine; les pedimos a los ciudadanos que se informe, que se impliquen, que participen en la vida política ¿ahora queremos impedírselo?

Quizá todo sea política. Todos sabemos que el voto de los artistas vale por el de varios miles de ciudadanos ¿o no? Según la lógica actual, en el S. XVI el PSOE habría perseguido la imprenta para evitar las protestas del gremio de copistas, extremadamente influyente en la corte, aunque ello hubiese evitado la difusión de “El Quijote”. ¿Merece la pena?

O quizá el problema es que la cultura ya no es cultura. Ahora lo llaman “industria cultural”. Si es así, si la cultura ya no es cultura, si ya solo es una máquina de hacer dinero, si importa más la recaudación en taquilla que la difusión del saber y del conocimiento ¿por qué damos subvenciones a los supuestos creadores de cultura? ¿No debería ser ese mercado al que tanto admiramos el que decidiera libremente? ¿No deberían competir con los fabricantes de coches por conseguir dinero del estado? Si la cultura ya no es cultura, mis impuestos no deben ir a subvencionarla. Si la cultura es cultura, las oportunidades que ofrece Internet para su difusión deben acallar el debate sobre su censura y dirigirlo a como compensar a los creadores para que la cultura pueda seguir ampliándose para después fluir libre por la red empapando a toda la sociedad.

Son tantas las oportunidades que ofrece Internet que es ridículo que el interés de unos pocos sea antepuesto al interés de la mayoría. Y es más ridículo aún que sea un partido de izquierdas el que defienda la propiedad de unos pocos frente a la libertad de la mayoría.

Constitución Española. Art 128. Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general.

El Manifiesto.

Anuncios

1 comentario

Archivado bajo Política

Una respuesta a “La “Ley Sinde” desde la izquierda.

  1. BRA-VO. Me quedo sin palabras.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s