Gabilondo dixit.

Iñaki Gabilondo, uno de los periodistas españoles más conocidos y que acumula por igual odio y respeto, ha afirmado, en el comentario que cierra la temporada de su programa en CNN+, que somos súbditos de los mercados y que el régimen en el que vivimos es una dictadura.

En la red, el video se ha ido propagando por foros y redes sociales generando cierta polémica. ¿Es cierto que vivimos en una dictadura? ¿Los mercados han dinamitado la democracia? ¿Desde cuando? ¿Es Gabilondo un hipócrita diciendo lo que dice trabajando donde trabaja?

Sobre el último punto, la autoridad moral de Gabilondo en este tema, no voy a hablar. No soy periodista y no soy quien para opinar sobre el código profesional de estos. Personalmente, tengo un gran respeto a Gabilondo, una de las trayectorias profesionales más exitosas del periodismo español, y sigo con atención sus opiniones, ya fuera en la SER, en Cuatro o ahora en CNN+, y comparto algunas y otras no.

En los dos minutos que dura el comentario, Gabilondo dice tres cosas importantes: el pensamiento económico que nos condujo a la situación actual ha logrado imponerse en todo el mundo sin réplicas, los Estados soberanos no pueden ejercer libremente su autoridad sin contar con el beneplácito de los mercados y, por último, la gran perdedora ha resultado ser la socialdemocracia, que puede gobernar pero renunciando a su programa.

Lo primero es evidente. Todo el mundo ha situado el origen de la crisis en la explosión de diversas burbujas generadas por una deficiente regulación del sistema financiero que favorecía la especulación. Los fundamentalistas del mercado, aquellos que buscaban un Estado lo suficientemente pequeño como para poder ahogarlo en el retrete; y los especuladores, gente sin escrúpulos, nos dijeron, que buscaba ganar mucho dinero en muy poco tiempo jugando con los ahorros de los demás y aprovechándose de la desregulación de los mercados, eran los culpables señalados. Solución: menos Estado, menos regulación, más mercado, más liberalismo. La refundación del capitalismo nos ha dejado más capitalismo. La única diferencia entre el día de hoy y hace tres años es que los cimientos del capitalismo ahora están encofrados con el dinero del contribuyente. Hasta aquí, estoy con Gabilondo.

Dice Gabilondo que la gran perdedora de esta crisis es la socialdemocracia. Tampoco es muy difícil llegar a la conclusión de que tiene cierta razón. En Europa existen tres gobiernos socialistas: España, Grecia y Portugal. Países periféricos que se encuentran entre la espada y la pared. ¿Medidas económicas de sus gobiernos? Recortes, recortes y más recortes. Como bien dice Zapatero, los Gobiernos de toda Europa están aplicando las mismas medidas económicas persiguiendo un solo objetivo: la estabilidad presupuestaria. A primera vista, que Zapatero se jacte de tomar las mismas medidas que Merkel o Sarkozy no parece excesivamente halagüeño para el futuro de un partido socialdemócrata. Si la socialdemocracia y los partidos conservadores-liberales tienen la misma receta para salir de la crisis ¿cual es la diferencia entre unos y otros? ¿Para qué mantener con vida a la socialdemocracia si no supone una alternativa? ¿Existe la alternativa? La derrota de la socialdemocracia es la victoria del neoliberalismo, del Consenso de Washington, de Friedman y de los fundamentalistas del mercado. La derrota de la socialdemocracia es la derrota de la tercera vía que suponía hasta ahora Europa frente al capitalismo anglosajón y el comunismo. La derrota de la socialdemocracia es el establecimiento del pensamiento único liberal, el mismo que nos condujo a esta crisis y que nos conducirá a la siguiente.

La tercera gran cuestión planteada por Gabilondo es la llamada “dictadura de los mercados”. Por una parte es una obviedad afirmar que la autonomía de decisión de los estados no es infinita, hasta aquí creo que llegamos todos. Pero ¿la imposición de una ideología económica por el gran capital es algo nuevo? Es decir, que los estados tengan que tomar las medidas que agradan a los mercados si no quieren sucumbir a los movimientos de capitales, a la perdida de confianza o a la devaluación de su deuda ¿es un fenómeno nuevo?

Como si de una nueva versión del poema de Martin Niemoeller se tratara, primero fueron a por Latinoamérica, y guardamos silencio; luego fue la antigua URSS, y guardamos silencio; después le tocó a Sudáfrica y al sureste asiático, y volvimos a callar. Ahora nos toca a nosotros y ya no hay nadie que pueda protestar. La imposición de políticas neoliberales a Estados en problemas económicos o políticos es una constante de los últimos cuarenta años. Hace poco citaba aquí a Mandela al respecto del papel jugado por los mercados en la transición sudafricana post-apartheid. ¿Dónde quedó el programa político que llevó a Mandela a la presidencia? En la papelera del FMI, punta de lanza de las políticas neoliberales y de los mercados desde que traicionara sus principios fundacionales ¿Y quien guió la transición Rusa desde el comunismo hacia el libre mercado? El FMI y los mercados. Y en Polonia ¿que fue de las ideas de Solidaridad? Preguntad al FMI y a los mercados.

La diferencia ahora es que la crisis, sumada a los errores de principiante y a las acciones timoratas de la UE, ha permitido al neoliberalismo que representan el FMI y los mercados romper la última frontera, el Estado del Bienestar Europeo. La crisis y la desregulación han permitido que los mercados metan mano a las economías europea igual que antes lo hicieran con otras economías en problemas pasando por encima de sus gobiernos y de sus ciudadanos. Ahora, una buena parte de Europa tiene las manos atadas en política económica. Si no cumple, los mercados le castigarán. ¿Es esto democrático? En absoluto. Si los ciudadanos de un Estado votaran en estas condiciones a un partido de izquierdas, ¿qué sucedería con su economía? ¿Qué sucedería si en Grecia, España o Portugal ganasen partidos a la izquierda de la socialdemocracia? ¿Y si en Alemania ganase Die Linke? ¿Podrían aplicar su programa político o serían devorados por los mercados, los inversores, la confianza, el rating y otros demonios?

¿Conspiración masónica internacional para acabar con la democracia? En absoluto, sólo lo hacen por dinero.

Vaya, resulta que voy a estar de acuerdo con Gabilondo.

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1 comentario

Archivado bajo Economía, Política

Una respuesta a “Gabilondo dixit.

  1. Definitivamente Fukuyama no tenía ni puta idea. Gabilondo tiene razón. El puñetero sistema nos rodea a todos, no seré yo ahora el que vaya de puritano y le critique por pertenecer a un gran grupo de comunicación ¿Quién no?

    Te paso un enlace que habla de periodismo y la situación actual

    http://lapalabraescrita.abc.es/2010/07/14/david-simon-la-gente-que-lleva-los-periodicos-ya-no-respeta-su-propio-producto»/

    Mi opinión personal es que esto estallará más pronto que tarde. Por dónde, cuándo y cómo no lo sé. Pero habrá rapto de europa (y de alguna esquinica más)

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