Noche en Blanco – Badajoz (II)

Si hubiese que definir con una sola palabra el desarrollo de la Noche en Blanco supongo que esa palabra sería “exito”. Éxito de público – colas en muchos monumentos y espacios – e incluso de la mayor parte de la crítica. La gente llenó las calles y plazas que acogían las distintas actividades y el centro de la ciudad, por lo común semi-abandonado, se desbordó de público en una imagen desconocida e inesperada para casi todos. Y lo que es más importante, la gente disfrutó con una iniciativa que le permitió reencontrarse con una parte de su ciudad a la que muchos de ellos habían dado la espalda.

La cita fue un éxito y no seré yo quien intente empañar con cuatro lineas la brillantez de la convocatoria, pero como soy español y eso da derecho universal a la opinión, voy a comentar tres o cuatro cosillas que se podrían pensar para  las próximas anunciadas convocatorias.

Lo primero que deberíamos hacer es plantearnos que queremos que sea “La Noche en Blanco” ¿Una cita cultural? ¿Una fiesta? ¿Una convocatoria másiva? ¿Una convocatoria festiva cultural masiva? El mayor riesgo de este tipo de iniciativas es morir de éxito, me explico: de un excesivo éxito de público. No, no digo que tengamos que limitar la cultura a los intelectuales y culturetas. El peligro no es ese. Lo que quiero decir es que una convocatoria en “exceso” másiva afecta a la experiencia del visitante. Colas demasiado largas, museos demasiado llenos, calles atestadas, pueden alejar a los ciudadanos de futuras convocatorias y no queremos que eso suceda. Creo que uno de los puntos negros de este año ha sido la excesiva concentración de actividades. El triángulo Alcazaba – Plaza de la Soledad – Plaza de España albergaba la mayor parte de los puntos de interés y eso se reflejaba en las calles que conducían de uno a otro punto. Supongo que esa concentración responde a uno de los objetivos de los organizadores: revitalizar el corazón del casco antiguo. En principio no tengo nada que objetar a esto pero ¿Por que no se planteó ninguna actividad en San Francisco? ¿Y en los jardines del MEIAC? ¿En algún punto del rio? Trasladar alguna de las actividades a estos puntos, o plantear nuevas actividades, permitiría descongestionar un poco la parte alta de la ciudad.

Otro problema son las colas para acceder a determinados monumentos. Desde mi punto de vista, programar visitas guiadas con horarios determinados es un error: crea grandes aglomeraciones -colas como las de la Catedral- y la experiencia de la visita se devalua. Sería mucho mejor, en mi humilde opinión, fijar un aforo y controlar las entradas y las salidas. El tipo de público que acude mayoritariamente a este tipo de eventos visita en muchos casos por primera vez los centros culturales y no necesita de una visita explicativa para aprovechar al máximo la cita. Alguna de las imágenes difundidas en los medios del interior de la Catedral muestran una glomeración importante de público. ¿Es esta la mejor forma de descubrir el monumento? Otra opción a estudiar sería abrir más monumentos al público. Se pondrían ofertar más espacios: Iglesias como San Andrés o Santo Domingo, edificios singulares o incluir alguna actividad relacionada con la Muralla Abaluartada (algún tipo de ruta artística o literaria, algo relacionado con sus puertas. También, a más largo plazo, las actividades deberían extenderse a dos lugares singulares abandonados por la ciudad: el Hornabeque del Puente de Palmas y el Fuerte de San Cristobal, la gran joya “oculta” de la ciudad. Quizá también pudiera en un futuro plantearse algo en torno al Hospital de San Sebastian.

Ha sido un éxito, insisto, pero creo que hay margen de mejora. A parte de lo comentado (menor concentración espacial de actos y eliminación de las visitas guiadas) creo que se podría añadir a la cita la celebración de alguna obra de teatro (quien dice teatro dice opera o zarzuela) o de un concierto clásico, en el Teatro López de Ayala o en el Palacio de Congresos, gratuito y que pudiera ser seguido desde la calle por pantallas gigantes. ¿No os imaginais sentados en San Atón escuchando a Verdi o frente al Palacio de Congresos disfrutando de una sinfonia?

Insisto, la cita fue un éxito, y lo mejor de todo es que todavía tiene margen de mejora. Esperemos, además, que iniciativas como estas (surjan desde donde surjan) sirvan para reconciliar a la población con el corazón de su ciudad.

Pd.- Mi pequeño album de la noche.

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1 comentario

Archivado bajo Badajoz, patrimonio

Una respuesta a “Noche en Blanco – Badajoz (II)

  1. Presidente

    La noche sin blanca

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