Microrrelato sobre el microrrelato (Microrrelato autorreferente)

Dejo una taza de café recién hecho en la mesa, enciendo el ordenador y abro el procesador de texto. Ansiedad frente al folio electrónico en blanco. Bueno, me digo, empecemos por el principio. Microrrelato, según la vigésimo segunda edición del Diccionario de la lengua española… ¡vaya! No viene. ¿Será demasiado pequeño para figurar en un lugar tan importante? Bueno, siempre puedo buscarlo en otro sitio. Veamos, según la Wikipedia, un microrrelato es una construcción narrativa caracterizada por su brevedad. ¿Cómo de breve? Doscientas palabras según las bases. En doscientas palabras puedo hablar de muchas cosas: de dragones gigantes esquizofrénicos, de gnomos gigantes esquizofrénicos o de psicólogos argentinos esquizofrénicos. ¿Qué pone en las bases? Temática libre. Eso no me arregla nada pero no excluye a los dragones gigantes esquizofrénicos.

Según esto, los microrrelatos tienen su origen en la Edad Media ¡y yo que pensaba que todo esto empezó con aquel dinosaurio que no se marchaba! En español, es especialmente relevante el foco argentino de mediados del S.XX, donde destacan las obras de Borges y Cortázar. ¿Borges y Cortázar? A mi lado unos Don Nadie, digo en voz alta para subirme el ánimo.

¿Cuántas palabras llevo? Ciento noventa y nueve.

¡Mierda!

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