Chonis y periodistas

Esta mañana he estado en un Centro Médico para una consulta con un especialista. Tranquilos, estoy sano. Era tan solo la típica cita médica a la que las personas de raza aria, es decir, de piel lechosa, tenemos que acudir periódicamente cuando vivimos tan cerca del ecuador. Aunque pueda parecerlo por la introducción, este post no trata sobre la sanidad pública, el repago, el “modelo Alzira”, ni nada que se le parezca.

La sala de espera de un centro médico es, en la actualidad aunque cada vez menos, un lugar donde, en cierta medida, desaparecen las diferencias sociales. Hay una lista, un orden, que no entiende de cuentas bancarias y las sillas de plástico son igual de incómodas para todos. Esto posibilita que se den situaciones como la que he vivido esta mañana, sentado en una de esas incómodas sillas de plástico blanco, mientras esperaba mi turno. A mi derecha, un periodista de impecable indumentaria: gafas de pasta, pelo largo, liso, arreglado; camiseta de Pedro del Hierro, zapatos castellanos y cinturón de cuero con incrustraciones rojigualdas. A mi izquierda, dos chonis, de las de toda la vida, de unos 15 o 16 años.

LAs chonis de mi derecha hablaban entre ellas. La fiesta, la ropa del Berska, el Chori (un tipo gordo, feo y nazi que tiene el teléfono de la rubia), el precio de las extensiones de pelo natural, etc. Lo típico y tópico. Un breve inciso sobre esto: no creo en la llamada generación ni-ni. Hay jovenes que ni estudian, ni trabajan, cierto; pero también hay muchos que estudian, muchos que trabajan (o lo intentan) y muchos que estudian y trabajan. Si hay jovenes que no quieren estudiar y que no quieren trabajar es porque saben que la sociedad les recibe con los brazos abiertos. Hoy en día, en España, son los favoritos de la sociedad. Jovenes sin responsabilidades que viven bien del dinero de sus familias. De la misma manera que la sociedad protege a los vagos, los estafadores, los políticos corruptos o los famosos de medio pelo. Qué les depara el futuro es otro tema, pero si ahora viven bien ¿para qué cambiar? Si la sociedad se lo consiente ¿Qué más da? Si la sociedad no les da alternativas y favorece su modus vivendi ¿por qué dejar de disfrutar el momento?

Pero ese, como decía, es otro tema. Lo vital de esta reflexión es la conversación que mantenía por el móvil el periodista de mi derecha. Aclaración: si no digo su nombre no es por mantener su intimidad, es simplemente porque no le conozco. Lo siento, no conozco la cara de todos los periodistas de esta ciudad. ¿Y cómo sé que era periodista? Basicamente porque hablaba de “su programa”, “su tertulia”, “su medio” y por la siguiente frase “Ya sabes como es esto del periodismo”

Y ¿cómo es esto del periodismo? Pues les voy a contar de qué hablaba. El periodista llamaba a un político para invitarle a su tertulia. Sé que hablaba con un político porque le ha preguntado cuándo y dónde tenía esta noche la pegada de carteles. Desconozco con quien hablaba, pero eso es lo de menos. El periodista informaba al político de los temas a tratar en la tertulia para que se los preparara. Esto es feo, pero supongo que es habitual. El tema a tratar, en concreto, era el papel del ex-presidente Felipe González en la compleja situación de la refinería de Balboa. La palabra que ha empleado en varias ocasiones el periodista para definir la actuación del ex-presidente era “comisionista”. Por lo que se ve, es una palabra de moda.  Y ahora llega el punto clave de la conversación. El interlocutor debe preguntar si va a haber más gente en la tertulia-programa, a lo que el periodista contesta resuelto: “Sí, pero tranquilo. No les vamos a decir de qué vamos a hablar para que así no vengan preparados. Así se lo encuentran de sopetón y tú sacas unos puntos” El interlocutor debe dar las gracias por la astuta jugada del periodista y este le contesta: “No tienes que agradecerme nada, pero recuerda estas cosas en el futuro”

Seguramente sea cosa mía, que soy un purista, un demócrata trasnochado, un rojo y un ateo; pero creo que esto es pasarse la ética de su profesión por la bolsa escrotal ¿Es esto habitual? ¿Es ético? ¿Es lícito?

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1 comentario

Archivado bajo Actualidad, Badajoz, Medios, Política

Una respuesta a “Chonis y periodistas

  1. Quiero pensar que no es tan habitual aunque es más que evidente que existe, sobre todo en las tertulias “de partido”. Ya sabes, esas en las que hay 4 que se dan la razón entre sí y un quinto que aporta el tono discrepante y al que le caen broncas sistemáticas del resto de compañeros de mesa.

    Tertulias-show más que tertulias de confrontación de opiniones. Cada vez más frecuentes pero hay otros mundos. Sobre todo si denunciamos este tipo de cosas.

    Imagino que mi “ilustre” colega pensaría que tú eras otro ni-ni (Ni preguntas ni razonas) que no se queda con las conversaciones. Afortunadamente su soberbia nos permite denunciar a este tipo de personajillos olvidables

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