Archivo mensual: julio 2011

Ave Monagvs

Ayer, a las siete de la tarde, en el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida (MNAR) fue la boda… perdón… la coronación… perdón otra vez… la proclamación de J.A. Monago como presidente de la Junta de Extremadura. El primer Presidente de Extremadura del Partido Popular, que gobernará en minoría gracias a la abstención de los tres diputados de IU. Ayer, en el fondo por fortuna, acabó el sainete político que comenzó la misma noche de las elecciones y que parecía destinado a no acabar nunca.

El espectáculo de ayer fue vergonzoso. 1100 invitados, una escenografía grandilocuente, megalómana, innecesaria, impropia de los tiempos y de las promesas electorales (austeridad, eficiencia, fuera lujos) que llevaron al PP hasta la presidencia. El acto lo cerró Monago con un discurso vacío, sin prosa y sin verso, con un invitado de excepción en primera fila, el presidente saliente, Guillermo Fernández Vara, que tuvo que soportar que Monago, vigilado por Augusto, dibujara en su discurso una comunidad asfixiada por una Junta intervencionista, caciquil e ineficaz.

Monago prometió liberar a Extremadura del Leviatán de la Junta. Prometió libertad, como si él fuese un liberador y saliésemos de años de dictadura. No sé dónde habrá estado metido Monago los últimos 30 años, pero me temo que llega tarde a ese papel de héroe clásico que le viene grande. No digo que no vaya a ser un buen presidente, por el bien de todos esperemos que así sea, lo que quiere decir es que, creyéndose clave de un supuesto momento histórico, se ha lanzado con la bandera y un pecho al aire a guiar al pueblo. Señor Presidente, esto no es un óleo de Delacroix ni la Francia revolucionaria, y la Junta, aunque usted no lo crea, no es ningún monstruo.

Entre los asistentes, como digo, estaba el anterior presidente, Fernández Vara, y su antecesor, Juan Carlos Rodríguez Ibarra. En una reciente entrevista, Ibarra acusaba a su delfín de haberse acercado en exceso al PP durante la última legislatura para llegar a acuerdos, maquillando de esta forma las diferencias entre PP y PSOE. No creo que esa sea la clave que explique porque el PSOE perdió las pasadas elecciones en Extremadura. El PSOE se ha dejado un porcentaje muy parecido de votos en toda España, desgastado por una crisis económica contra la que reaccionó tarde después de negarla durante meses. La crisis ha hundido al PSOE en toda España y en Extremadura, años de rencillas personales con IU, le han rematado.

Quienes no asistieron a la coronación… perdón… proclamación de Monago fueron los diputados de IU, ocupados, adujeron, en tareas internas y asambleas locales. La actuación de IU en Extremadura desde el pasado 22 de Mayo figurará en los manuales políticos como el ejemplo más claro de cómo se puede desperdiciar una posición ventajosa. IU volvía a la asamblea por la puerta grande: con tres diputados era la clave para formar gobierno. Podía haber pedido lo que quisiera al PSOE y en lugar de eso, asaltada su ejecutiva por las dudas, se embarcó en un proceso de división interna que la conduce al suicidio electoral y organizativo. IU tiene cerca de 2000 afiliados en Extremadura y ha recibido 37.000 votos. Hace 4 años, con un número de afiliados similar, no entró en la asamblea. ¿Tiene tres diputados gracias a sus afiliados o a sus votantes? ¿La organización se debe solo a sus afiliados? Votar con las entrañas, inundadas de bilis por años de desencuentros con el PSOE en los pueblos de Extremadura (las asambleas de las ciudades querían apoyar al PSOE), les perjudicará en las próximas elecciones. Yo no soy votante de IU, pero en este blog ya hablaron algunos de sus votantes.

Ayer inauguramos una etapa que presumo breve. Dentro de un año, Monago puede convocar elecciones y creo que lo hará. Es una oportunidad única para ganar con mayoría absoluta y dejar atrás el pesado lastre de una asamblea en la que la oposición podría pactar para hacerle imposible gobernar e incluso plantear una moción de censura.

Si todo sale como supongo, dentro de un año Monago y Vara volverán a verse las caras en las urnas. El PSOE tiene un año para convertir en anécdota el paso del PP por la Junta. Esperemos que no les de tiempo a destrozar nada, aunque ayer su presencia en el MNAR dejaba claro por dónde van a ir los tiros.

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Los 4 palos

Hace poco ha llegado a mis manos un librito, apenas 148 páginas, muy curioso. Es una reedición, prologada y comentada, de la primera corografía escrita sobre la ciudad de Ávila a principios del S. XVI. En concreto, la obra fue impresa por primera vez en la vecina Salamanca en 1519. El ejemplar actual lleva por título Ávila del Rey. Muchas historias dignas de ser sabidas que estaban ocultas y la obra original, escrita por Gonzalo de Ayora, militar y escritor, se titulaba Epílogo de algunas cosas dignas de memoria pertenecientes a la ilustre y muy magnifica, muy noble y muy leal ciudad de Ávila.

Ávila tiene fama de conservadora, de aburrida, de triste, de ser una ciudad anclada en el tiempo, un barco varado en la historia, un fantasma más propio de otro tiempo. No voy a ser yo quien niegue que algunas de estas cosas son verdad, que muchas veces vivir en Ávila o ser abulense es una pesada carga o que es una ciudad aspera y castellana que impregna y contagia su forma de ser a sus hijos.

Pero Ávila es más que cantos y santos. Hay vida bajo las criptas de la catedral y rocas que palpitan dentro de las murallas. Aunque mucha gente se empeñe en negarle un futuro a la ciudad, aunque mucha gente se haya rendido, aunque mucha gente se conforme con un pasado glorioso conservado en formol y un presente agónico, todavía hay gente que cree en la ciudad. Yo creo en la ciudad y en una parte de sus habitantes. Y no soy el único. Hay más, os lo aseguro.

Doy fe de la existencia de al menos tres personas más, con lo que ya somos 4 los que creemos, como lo hacia hace cinco siglos Gonzalo de Ayora, que hay “cosas dignas de memoria” en la ciudad y sus alrededores. Abulenses del mundo – no hace falta nacer en Ávila para ser abulense, somos como los de Bilbao – hoy inauguramos un nuevo rinconcito en la red. Un rincón centrado en Ávila y los abulenses, escrito por 4 abulenses: “Los 4 palos”

Los 4 palos

Por allí tienen ya varias entradas muy recomendables, entre ellas mi primera colaboración “Ávila y Castilla y León ante una hipotética reforma electoral”. Para ser el primero no es excesivamente ameno, pero prometo mejorar en las próximas. Mi recomendación es que se pasen primero por la Bienvenida, descubran Quienes Somos, cuales son nuestras intenciones y después lean las entradas que ya están publicadas. Para seguir el blog, hemos preparado una página de Facebook y un Twitter.

Este blog va a sufrir algunos cambios a raiz de este nuevo proyecto: es posible que escriba menos, lo que ya se ha notado durante la gestación del nuevo blog a lo largo del pasado mes, y no habrá más entradas sobre Ávila o Castilla y León porque pasaré a publicarlas en el nuevo sitio. Espero encontrarles a todos por allí.

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Un debate crispado. Una legislatura complicada.

En la tarde de ayer comenzaron en la Asamblea extremeña los discursos, debates, réplicas y contrarréplicas que conducirán, si no ocurre nada raro, a la investidura del candidato del PP como Presidente de la Junta de Extremadura con los votos de su partido y la abstención de IU.

El tono del debate, primer discurso institucional de Monago a parte, está siendo bastante crispado. Vara muy crítico con el discurso de Monago y este muy crítico con la réplica del socialista, casi haciendo un ejercicio de oposición a la futura oposición. En estas primeras jornadas se ha hablado más de pasado que de futuro, lo que no deja de ser un poco triste estando la comunidad autónoma en la situación que está. Apenas ha hablado Monago del programa del futuro gobierno para los próximos cuatro años, si es que la legislatura dura cuatro años, más allá de aceptar sobre el papel todas y cada una de las exigencias de IU.

Las acepta y supongo que las asume como propias porque Extremadura no es de derechas ni de izquierdas, dice, y porque hay propuestas y medidas que están más allá de la diferencia entre izquierdas y derechas. No existen las ideologías, pero él es de centro.

Monago ha puesto como ejemplos las intervenciones quirúrgicas y las carreteras. ¿Tiene color político la medicina o las infraestructuras? Evidentemente no, pero sí todo el proceso que lleva hasta la intervención o hacia la carretera. Que un paciente pueda acceder a una sanidad pública, universal y gratuita pagada con los impuestos de los ciudadanos o que tenga a la puerta del quirófano le espere una factura para que repague aquello que ya ha pagado, tiene color político. A este respecto, Monago avanzó que piensa suprimir el “céntimo sanitario” con lo que se resentirán los ingresos del sistema sanitario extremeño. Recuerdenlo para cuando suceda, ahogar y eliminar los servicios públicos no es una cuestión de ideologías, es la solución mágica para asegurarnos el futuro. ¿Y las carreteras? ¿Y las Casas de Cultura? El edificio o el asfalto evidentemente no tienen color político, pero tomar la decisión de construir una u otra, de priorizar un servicio u otro y cómo se van a pagar es política, y más cuando el dinero escasea.

A la derecha y a Monago le interesa que la gente crea que no existen las ideologías, que no hay diferencias entre la izquierda y la derecha, porque de esta manera puede hacer pasar sus políticas como las únicas posibles. Si no hay alternativas, si solo hay una política posible, si no hay derechas o izquierdas, nos podemos ahorrar unos sueldos acabando con este paripé de la democracia.

Claro que hay diferencias, y los discursos de esta mañana lo evidencian. Los próximos años vamos a poder comprobarlo.

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El mito del buen indígena, Grecia y los mercados

El sábado, mediante teleconferencia, los ministros de Economía de la Eurozona dieron luz verde al nuevo tramo de prestamos de emergencia comprometidos en el plan de Ayuda a Grecia. 12.000 millones de euros que permitiran a Grecia sobrevivir hasta después del verano y que la Eurozona solo ha liberado después de que el gobierno socialista griego sacara adelante en una apurada votación, y con buena parte de la sociedad griega protestanto frente al parlamento, un nuevo paquete de recortes, reformas y privatizaciones por valor de decenas de miles de millones de euros.

Pero, a pesar del rescate o precisamente por él, Grecia está jodida. Lo podría decir de otra manera, pero sería edulcorar la realidad. A los griegos les esperan décadas de penurias y sacrificios, capítulos y más capítulos de una de las tragedias económicas más largas jamás escritas y la de más dudoso final. ¿Caerá Grecia al abismo? Aunque hay que recordar que incluso al borde del abismo caer es solo una de las posibilidades, quizá en este caso Grecia no esté al borde del abismo, si no precipitándose ya al vacio. Quizá a Grecia solo le resta saber como de profundo es el pozo y como de doloroso va a ser el encontronazo con el fondo.

Pero ¿quién ha escrito esta tragedia? En España, muy dados a apoyar siempre al más débil, solidarizarnos con todos los quijotes del mundos y mirar con malicia a todo aquel que no parece de los nuestros, una buena parte de la sociedad está segura de que los culpables de todo esto son los bancos, el FMI, la bragueta de DSK y los mercados. Los ciudadanos son inocentes, por supuesto.

El mito del buen indígena o del buen salvaje, que tanto éxito tuvo en la Europa moderna y colonial, sigue vivo y reaparece de cuando en cuando reformulado y adaptado a los nuevos tiempos. Entre los urbanitas existe una versión que idealiza al hombre del campo y al mundo rural, olvidando la falta de servicios, de oportunidades y la despoblación. En los partidos políticos en crisis, el mito del buen salvaje se ha repensado como el mito del buen afiliado de base. La cúpula del partido X ha perdido la esencia del partido pero las bases, el afiliado de a pie, es bueno, santo e ideológicamente puro. Si la cúpula escuchase a las bases, todos los problemas internos del partido se resolverían. Los partícipes de este mito obvian que las bases suelen reproducir fielmente a sus líderes, en lo malo, en lo bueno y en lo peor; y que la voz de las bases no tiene por qué ser sinónimo de razón o de éxito electoral (¿he oido a alguien decir Tomás Gómez?)

Con la crisis económica, el mito vuelve con fuerza. En este caso transformado en el mito del buen ciudadano, de pureza democrática y de nobles principios, enfrentado a los temibles mercados, a la malévola UE, a los sátrapas del FMI y a sus caducos gobiernos. Por lo tanto, los ciudadanos griegos (o los portugueses, irlandeses, islandeses o los españoles, vale para todos) son los buenos y todo lo que hagan debe ser aplaudido porque tienen razón.

¿De verdad son los griegos inocentes en la tragedia que vive su país? Olvidemos por un momento el fraude fiscal, el dinero negro, las familias que cobran pensiones de familiares muertos, la gente que vive por encima de sus posibilidades y demás individualizaciones del cáncer que carcome Grecia. Eliminando todo esto de la ecuación ¿están exentos de responsabilidad aquellos que han sostenido con sus votos, año tras año, un sistema político que mataba lentamente al país y que han participado activamente en él? Los griegos son responsables de lo que sucede porque ellos forman parte y son sustento del sistema que les ha llevado hasta aquí. Sí, los bancos que les concedían créditos y que compraban la deuda del país también son responsables y tendrán que asumir parte de los daños (es evidente que Grecia no puede pagar sus deudas) Sí, la UE también es responsable de lo que sucede ¿quién fue el brillante analista que permitió la adhesión de Grecia a la moneda única? ¿Quién auditaba sus cuentas? ¿Para qué sirve Eurostats si nos es capaz de ver un pufo de miles millones cuando lo tiene frente a sus narices? Sí, el propio diseño de la Unión y de la Eurozona está demostrándose inútil y burocrático y sí, hay que pensar en modificarlo cuanto antes. Sí, el plan de ajuste está más pensado para que Grecia pague sus deudas a toda costa que para hacer que las pague creciendo. Sí, el plan de ajuste está profundizando la recesión, la quiebra de su economía y los griegos lo van a pasar mal y está demostrando ser un desastre. Y sí, más nos vale pensar en otra forma de encarar el problema.

Pero los griegos no son tan inocentes como solidariamente proclamamos. Si mañana hubiese elecciones posiblemente las ganaría el mismo partido que durante años los empujó alegremente al abismo y que mintió descaradamente sobre las cuentas del Estado. Los valencianos no son inocentes de las corruptelas de su Gobierno porque cada vez que votan refrendan la gestión de Camps. Los madrileños son tan responsables de las deudas de su ayuntamiento como Gallardón porque no se cansan de votarle. Dentro de unos meses, los españoles seremos responsables de los recortes de Rajoy porque para eso le habremos votado. De igual manera, los griegos son responsables de lo que sucede en Grecia porque sin su participación activa el abismo no estaría bajo sus pies. El mundo real no suele ser una lucha en la que podamos identificar inequívocamente a buenos y malos.

Sin dejar de solidarizarme con aquellos que lo están pasando mal, no puedo dejar de afirmar que los griegos son parte del problema y, en buena medida, responsables de parte de la situación que viven. Pero ahora el problema es otro: Grecia está eligiendo entre la muerte y la muerte dolorosa. El gobierno prefiere una y el pueblo otra, pero no tengo claro cual quiere cada uno.

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