Ana y mia en twitter. Es hora de poner freno.

Por @su_yeltes (segundo anticipo de su blog)

Desde mi silla leo algo que me hace volver a escribir sobre Ana-Mia. Parece que han proliferado los perfiles en twitter de exaltados que aman la destrucción personal.

Legalmente, el Gobierno no puede cerrar ninguna página/perfil que haga apología de estas enfermedades porque no es delito y son los servidores o las propias redes sociales las únicas que pueden hacerlos desaparecer. Pero claro, eso es complejo, ya que alguien debe darles la voz de alarma, pues como bien sabemos no hay un control exhaustivo de todo le que se mueve en la red.

Ante la solicitud del Ministerio de Sanidad, Twitter ha considerado más importante la libertad de expresión de aquellos que dan malos consejos que el bienestar de todas aquellas personas vulnerables de tomar ejemplo. Por desgracia, la repercusión que ha tenido la noticiasolo ha servido para dar publicidad a estos perfiles. Soy de la idea de que cada uno tenemos que tener derecho a elegir el tipo de información que queremos consumir pero considero que en determinados temas hay un gran vacío legal que debería ser sellado con legislación estatal, más que tener que recurrir a las buenas intenciones de los propios servidores o las redes sociales.

Ante ésto ¿qué nos queda? Primero, denunciar todo aquello que nos encontremos. Y segundo, seguir intentando que la gente no solo sea capaz de encontrar lugares destructivos donde lea barbaridades, en su mayoría son mentira (permítamen no enlazar aquí), sino información veraz, ofrecer otro punto de vista.

He encontrado un testimonio de una chica – firma como Ana- que ha tenido anorexia en el blog “Confesiones de Ana: Diario de una anoréxica”. Es un relato tan vivo como la propia enfermedad. Algunas entradas son más acertadas – a los ojos de lo que llamaríamos la opinión pública- que otras, pero no dejan de ser los sentimientos y acciones de un largo proceso,que sin ellos no alcanzaría de forma definitiva su fin. Es, sin más, el cuaderno de bitácora de una persona que sale de la enfermedad, porque SE PUEDE SALIR.
Cualquiera que haya sufrido un trastorno alimenticio se verá reflejado en sus post, pero para aquellos que están a las puertas de entrar en esa espiral, me gustaría reproducir unos párrafos:
“Me entristece saber que de verdad haya alguien que quiere, voluntariamente, entrar en esto. Esas personas no saben lo que es. Desgraciadamente, yo puedo hablar de esto porque lo he vivido, porque lo vivo cada día, porque lo sufro. Y no es algo digno de admirar, no es algo digno de envidiar y no es algo digno de desear. Las chicas que dicen querer ser anoréxicas lo que de verdad ansían es ser delgadas, verse bonitas y atractivas, sentirse bien consigo mismas. Lo que no saben es que la anorexia no es eso. La anorexia vista desde fuera puede ser, en cierto modo, y con muchas comillas (muchas) “admirable”. Porque la imagen de la anorexia es la delgadez, el éxito, la fuerza de voluntad, la valentía, la ambición y todo lo que queramos añadir. Pero es solo una imagen. Sólo, y únicamente, una imagen. Lo que se esconde detrás, lo que hay debajo de toda esa fachada sólo las personas que lo sufren lo saben.
Debajo de esa imagen se esconde una persona débil, sensible, insegura, con baja autoestima, vulnerable, inmadura y que tiene miedo. Mucho miedo. Que tiene miedo a la vida. Debajo de esa imagen sólo hay dolor, sufrimiento, melancolía, llanto, amargura, sensación de fracaso, odio. Es un infierno. Es la mejor palabra que encuentro para describirlo, un infierno”

¿Alguien pensó en esa parte de la enfermedad? Cuando se habla de los trastornos alimenticios  solo es visible la parte “rosa” donde la princesita se vuelve delgada y es la más bonita, atrayendo a todos los príncipes y favores que le rodean, el éxito. Y ya está, se acabó el cuento. ¡Pues NO! Hablemos del cuento entero. Esa princesa sufrirá en silencio porque sabe que lo que hace no está bien. Tendrá cambios de humor, incluso depresión. Sentirá malestar, enfermará -sí, la amenorrea, la falta de alguna vitamina, la hipotensión, etc son consecuencias del cuento. En el peor de los casos, se dañará algún órgano (sobre todo las personas con bulimia nerviosa), llegará a autolesionarse y/o terminará en un hospital. Y a pesar de todo, se mirará al espejo y se seguirá viendo gorda (la distorsión de la propia imagen siempre la acompaña).

¿Y ahora? No pinta tan bien como antes, cuando todo consistía en adelgazar, pero sigamos porque una vez que el Rey y la Reina -los padres de la princesa- se enteren, la cosa no mejorará mucho. Su dolor ya no será único. La princesa tendrá que verlos tristes y tendrá luchar años por salir. Salir, dejarlo atrás, curarse. Se puede, nunca hay que olvidarlo.

Sigo pensando que hay que hacer más visible estas enfermedades. Explicar que la enfermedad es, en muchos casos, un auténtico baile con la muerte que pasa factura tanto física, como emocional. Que no es un simple juego que se puede abandonar cuando uno lo desee.

Y desde luego, creo que la sociedad, el Estado, deben adaptarse al contexto actual y poner freno a la apología de la enfermedad, como se pone a la del nazismo, el racismo, la xenofobia, ect.

Ahora enlazo algunas web que de verdad se deben visitar, para mejorar el conocimiento sobre estas enfermedades y descubrir esas creencias herróneas: www.anaymia.com/ ; www.stop-obsesion.com/  y www.masqueunaimagen.com .

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1 comentario

Archivado bajo Actualidad, Colaboraciones

Una respuesta a “Ana y mia en twitter. Es hora de poner freno.

  1. Silvia

    No tenéis ni puta idea. Fin.

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