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El final de ETA

“Matar a alguien, por desgracia, es fácil y puede suceder que ETA vuelva a matar, pero va siendo hora de asumir que hemos vencido, que hemos derrotado a ETA y que tarde o temprano, yo diría que temprano, ETA va a desaparecer.

Al gestionar esta victoria tenemos que tener presente que el objetivo último tiene que ser integrar en la vida política democrática a todos los ciudadanos de Euskadi, igual que integramos, en ocasiones anteriores, a defensores de otras posturas e ideologías poco democráticas. Que los terroristas paguen con sus crímenes, sí, pero que nadie más se vea lastrado por ellos. La legalización de un partido de la izquierda abertzale que rechaza la violencia y su participación en los procesos democráticos fortalece al Estado y a la democracia y resta argumentos tras lo que ampararse a los violentos.”

Esas lineas están escritas en este mismo blog el 15 de Marzo de este año. Me alegro de que por fin se hayan hecho realidad. Queda mucho camino, será difícil, muy difícil, pero hoy es un día feliz. Hoy es un día para celebrar que mañana amaneceros en un país sin la amenaza del terrorismo, un país más libre, un país mejor; mañana será el día de exigir a nuestros políticos sentido de Estado, de acompañar a las victimas en un trance que será duro para ellas, de exigir que la paz no sea el olvido pero que tampoco sea la venganza. Mañana será el día de empezar a trabajar en la paz definitiva.

Ojalá hubiese sucedido mucho antes.

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Dejemos que Sortu sea legal.

El pasado 9 de Febrero, 5 miembros de Sortu presentaron en el Ministerio del Interior los estatutos de la nueva formación con la intención de concurrir a los comicios locales y autonómicos (Navarra) del próximo 22 de Mayo. En esos estatutos, inspirados según dicen en los PSOE, rechazan cualquier forma de violencia, incluida la de ETA. A pesar de reconocer que era un paso importante, el Gobierno trasladó al fiscal los informes de la Policía y de la Guardia Civil en los que se sostenía que Sortu se había creado bajo el control directo de ETA con el objetivo de impedir su inscripción como partido político en el registro del Ministerio del Interior.

Las dudas entorno a los propósitos de la nueva formación se han repetido múltiples veces en los últimos meses, sobre todo en las filas más conservadoras, no necesariamente restringidas al PP. Se afirma que su rechazo de la violencia no es sincero, que es tan solo un maquillaje que busca, únicamente, retornar a las instituciones democráticas. También se habla de planes B, o C; de Sortu como un señuelo, de un pacto con EA, de aplicar una cuarentena, de la misteriosa voluntad del legislador, de que tenemos derecho a desconfiar, del entorno y del entorno del entorno.

Todas estas excusas esconden que en el fondo, haga lo que haga Sortu, la intención de los principales partidos de ámbito nacional (el PNV, como siempre, parece situarse en la cómoda equidistancia) es no permitir que Sortu se presente a las próximas elecciones de Mayo. Primero, se les exigió condenar o rechazar la violencia y cuando lo hicieron, lo dicen sus estatutos, se les obligó a condenar todos y cada uno de los actos, probados o supuestos, de ETA, cosa que también han hecho, rechazando desde la violencia callejera hasta los presuntos planes de ETA de atentar contra el lehendakari o las Torres Kio. Ahora eso ya no vale, hay que condenar, rechazar no sirve, toda la violencia presente, pasada y futura; y además esperar a que ETA desaparezca. Y todo esto sin que Mayor Oreja abra la boca, lo que puede llevar a que las exigencias se amplien hasta dimensiones inimaginables.

Muchos se aferran a una teoría que más parece un dogma bíblico que un principio democrático: si has pertenecido en algún momento a Batasuna – o figurado en sus listas electorales – a ETA o al entorno de la misma, nunca podrás participar en un proceso democrático. Esto es grave, porque sin que medie una condena hemos suprimido el derecho al sufragio pasivo, el derecho a ser votado, de miles de personas que nunca han cometido más delito que pertenecer a un partido político hoy ilegal. ¿Y si algún ex-miembro de Batasuna se afilia al PSE, o al PSOE en otra comunidad? ¿Los ilegalizamos? Pongamos un ejemplo, por supuesto totalmente hipotético. Pongamos que una persona de las que consideramos respetables, digamos un médico o un profesor de universidad, ha figurado en alguna lista de Batasuna en los años 80. Eso no sería extraño, porque durante los 80 HB también se presentaba a las elecciones generales y europeas. Esa persona, pasado el tiempo y por múltiples razones, acaba en unas listas locales del PSOE en Almería, Huesca o Salamanca. ¿Ilegalizamos esas listas del PSOE por llevar en ellas a un antiguo miembro del entorno de ETA?

¿Dónde están escritos todas esos requisitos que ahora imponemos a Sortu? El Estado y los partidos políticos tienen que ser los primeros en cumplir la ley y si Sortu lo hace; el Estado no puede cambiar las reglas del juego a mitad de la partida para evitar que intervengan nuevos jugadores. Si Sortu cumple la ley, y parece que lo está haciendo, el Estado tiene que permitir la inscripción de Sortu en el registro del Ministerio del Interior. Cuando Aralar se separó de Batasuna y rechazó la violencia lo consideramos un éxito. Que surja una nueva marca que rechaza también la violencia debería ser interpretado como un nuevo éxito, no como una afrenta a los caidos, la democracia y la Constitución.

La Ley de Partidos tenía un único objetivo: ilegalizar Batasuna para debilitar a ETA. Fue un éxito que pocos esperaban. La lucha contra el entorno, el esfuerzo policial y la situación internacional han dejado a la banda terrorista al borde de la extinción y han propiciado el rechazo  sus antiguas bases sociales a la estrategia terrorista. Matar a alguien, por desgracia, es fácil y puede suceder que ETA vuelva a matar, pero va siendo hora de asumir que hemos vencido, que hemos derrotado a ETA y que tarde o temprano, yo diría que temprano, ETA va a desaparecer.

Al gestionar esta victoria tenemos que tener presente que el objetivo último tiene que ser integrar en la vida política democrática a todos los ciudadanos de Euskadi, igual que integramos, en ocasiones anteriores, a defensores de otras posturas e ideologías poco democráticas. Que los terroristas paguen con sus crímenes, sí, pero que nadie más se vea lastrado por ellos. La legalización de un partido de la izquierda abertzale que rechaza la violencia y su participación en los procesos democráticos fortalece al Estado y a la democracia y resta argumentos tras lo que ampararse a los violentos.

Legalicemos Sortu, dejemosles participar. Si el tiempo demuestra que nos equivocamos al legalizarlo, el Estado tiene herramientas para actuar, para ilegalizar a la nueva marca, para repudiar de nuevo a los violentos. Por el contrario, si el tiempo demuestra que nos equivocamos al no legalizarlo, al no permitir su presencia en las elecciones del próximo Mayo ¿podremos remediar ese error?

Como dice hoy Eguiguren en El País, pulso firme y mano tendida.

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2011: y nos lo queríamos perder…

Apenas semana y media de año y ya estamos saturados de actualidad.

La gran noticia que abre la semana es el enésimo comunicado de ETA, comentado y analizado cientos de veces por políticos y periodistas de todos los medios y en numerosos blog. El mejor resumen es el de Rubalcaba: “Es una buena noticia, pero no es la noticia”. Por cosas como esta ocupa el puesto que ocupa y tiene fama de gran comunicador. Una frase redonda, clara y sencilla para marcar la posición del Gobierno en un tema increiblemente complejo. Esperabamos un salto y solo han dado un pasito. El comunicado, difundido por Gara a mediodía, está redactado en el tono habitual de ETA, grandilocuente, exaltado, iluminado; y aporta pocas novedades. Es un alto el fuego permanente, lo que no quiere decir nada puesto que pueden romperlo con un atentado. Es un alto el fuego general ¿quiere decir esto que abandonan la extorsión, el aprovisionamiento de armas y explosivos y otras actividades de reorganización? No se sabe. Es un alto el fuego verificable internacionalmente, lo que quiere decir poco porque el Gobierno ha rechazado ya muchas veces, incluso con ocasión del anterior comunicado, la mediación internacional. Además, el comunicado parece no contentar a la izquierda abertzale, que necesita estar en las próximas elecciones y se ve lastrada por la inamovilidad de ETA. La postura del Gobierno parece firme, no hay negociación posible. Esta misma noche la Guardia Civil ha detenido a dos presuntos etarras. El mensaje que trasmite estas detenciones es claro: con esto no basta. La pelota sigue estando en el tejado de Batasuna que, según parecen demostrar los acontecimientos, está siendo capaz, en cierta medida, de imponer su agenda a la organización terrorista. Si Batasuna quiere estar en Mayo en las instituciones tienen que romper con ETA u obligar a esta a romper con su pasado. Si consigue esto, el Gobierno y los partidos políticos tienen que estar dispuesto a acatar la legalidad que ellos mismos han votado. Si Batasuna rompe con ETA o rompe a ETA, Batasuna tiene que volver a ser legal. Si Batasuna cumple su parte y el Gobierno y los partidos no lo hacen estarán dando argumentos y oxígeno a una ETA agonizante. Si Batasuna cumple las reglas no podemos cambiarlas ¿o queremos ser como “los mercados”, exigiendo más y más cada vez que se alcanza una meta?

Después de las vacaciones navideñas, los mercados han vuelto. Portugal está al borde del abismo a pesar de haber cumplido con todo lo que le exigían. Claro, lleva una decada de crecimiento anémico ¡corramos a enseñarles como tienen que hacerse las cosas!. Y detrás de Portugal va España, e Italia y Bélgica. Visto desde fuera, no soy economista, en “los mercados” parecen juntarse intereses de muy distinto pelaje. (Advertencia: es un análisis simplista, lo sé, no soy quien para escribir un manual) Por un lado, hay gente preocupada por los ahorros que gestiona, gente que invierte el dinero de otros y que no quiere perderlo. Esta gente mira los índices, los datos macroeconómicos y tuerce el gesto. Es arriesgado invertir en ciertos países, o eso dicen, y decide no hacerlo, lo que inmediatamente afecta a la demanda y al precio de los bonos de esos países. Otros inversores invierten, aún creyendo que esas inversiones son peligrosas, porque creen que los rendimientos que ofrecen merecen el riesgo que se corre. No es extraño que estos inversores quieran más por su dinero. Hasta aquí no tenemos nada que reprochar a “los mercados”, es su dinero, que hagan lo que quieran con él. ¿Hay inversores perversos que intentan hacer daño? Es posible que los haya pero no tenemos que engañarnos. No hacen el mal porque tengan cuernos, rabo y vistan de rojo, ni porque odien a nuestro país, a la UE o a los PIGS en general. Hacen lo que hacen porque ganan dinero, nada más. La cuestión es que los Gobiernos y la UE han sido incapaces de poner freno a esta forma de hacer fortuna a costa de la salud y los bolsillos de los demás. El problema es doble: cuando todo iba bien nadie pensó en las “vacas flacas” y ahora que todo va mal no hay nadie capaz de ponerle el cascabel al mercado. Tenemos que jugar a un juego que parece no tener reglas; pero no las tiene porque nosotros aceptamos jugar así. O les ponemos reglas, dictadas desde Bruselas, o todas las pruebas que superemos serán insuficientes.

Una de esas pruebas de fuego son las pensiones. Entre otros cambios, el Gobierno quiere aumentar la edad de jubilación hasta los 67 años, y eso no gusta a los sindicatos, que amenazan con convocar una nueva huelga general. Después de la última Huelga, los sindicatos deberían andarse con ojo, no tienen todo el poder de movilización que se requeriría para parar en las calles las medidas del gobierno, pero este último tampoco anda sobrado de fuerzas. El Gobierno cuenta con el PNV y con CC, y con el BOE, pero más allá de esto está la nada. La ausencia de potencia de fuego debería llevar a los contendientes a un pacto de no agresión si no quieren ir juntos de la mano a encontrarse con Caronte. Los sindicatos, que son quienes más tienen que perder, deberían aceptar las propuesta del Gobierno y aprovechar esta cesión para ganar en otros frentes. Aceptamos barco, nos tragamos el sapo, sí, pero a cambio obtenemos otras cosas, incluso relacionadas directamente con el sistema de pensiones. Por ejemplo: fijar los 67 años para todos, menos para un catálogo de profesiones especialmente duras, limitar las prejubilaciones para los trabajadores de cuello blanco, un apoyo dedicido (y progresista, nada de cheques bebes) a la natalidad, inversiones en educación infantil y primaria que a largo plazo mejoren la productividad de nuestra economía, etc…

Se presenta un año muy interesante.

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