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Ciudadanos: El mejor programa de la Historia de la radio.

Hace unos seis meses me compré un disco duro externo, ya saben, un sitio coqueto y pequeño donde todos podemos volcar nuestro síndrome de Diógenes digital.

Me lo compré en Ávila, en una de mis, por desgracia, pocas visitas, y aproveché para copiar en él los archivos que aún conservaba en el pc de sobremesa de casa de mis padres: trabajos de la carrera, artículos en pdf, la tesina y todo lo relacionado con ella, etc. También rescaté fotografías, videos y más material vergonzante que prefiero guardar a buen recaudo. Hacía mucho tiempo que no me metía en serio en las entrañas del disco duro de ese ordenador y me llevé algunas sorpresas, algunas desagradables, pero la mayoría gratas. Una de estas últimas, de las gratas, merece ser compartida con el mundo, aunque el mundo no quiera, así que os voy a contar su historia.

La mayor parte de los grandes proyectos de la humanidad, de los proyectos más nobles, tienen orígenes bastante oscuros. Por ejemplo, la carrera espacial que llevó al ser humano a la luna no era más que la guerra sin armas entre dos superpotencias. El tiempo ha maquillado también importantes hechos históricos. La Guerra de Troya no fue más que una lucha por el control de las rutas comerciales entre las ciudades griegas del peloponeso y las del Asia Menor; las historias de amor edulcoraron la realidad siglos después.

Esta historia también tiene su origen en uno de los siete pecados capitales: la envidia. Porque tenemos que reconocer, hablo en plural porque no estuve solo en esto, que fue la envidia el primer motor de esta historia.

Situémonos, Colegio de Oviedo, Campus Miguel de Unamuno, Universidad de Salamanca. A la puerta de la citada residencia universitaria es habitual encontrarse estudiantes que van, que vienen o que simplemente están. Yo era frecuentemente de los que “estaban” y estando allí, a la puerta, haciendo nada, se produjo el siguiente diálogo entre varios de los presentes.

Persona 1: ¿Has hablado ya con X? – sustituyan X por el nombre que les plazca.

Persona 2: Sí, me ha dicho que si quiero colaborar en su programa de radio.

Yo: ¿Programa de radio?

Persona 2: Sí, tiene un programa en la Radio de la Universidad.

Yo: ¿Y como se consigue uno de esos?

Persona 2: ¿Por?

Yo: Hombre, porque si X tiene un programa de radio, nosotros también nos merecemos uno.

Y así, entre el aquí presente y la Persona 2, dimos a luz a “Ciudadanos, el mejor programa de la Historia de la Radio” como nosotros mismos nos encargábamos de recordar al inicio de cada emisión. Estuvimos tres temporadas en antena, los viernes, a última hora de la tarde. ¿De que trataba el programa? Bueno, digamos que éramos a los programas de actualidad radiofónica lo que Jorge Javier Vazquez a la televisión. Neorealismo radiofónico caracterizado por sentarse delante de un micrófono y rellenar una hora de radio sin un papel sobre la mesa. ¿Guión? Eso es de aburrido ¿Preparar los programas? El arte es más puro cuando se plasma sobre un lienzo en blanco. Nosotros ibamos allí, nos sentábamos y hablábamos. A veces, teníamos invitados o hacíamos sesudas entrevistas sobre la actualidad desde la mas pura imparcialidad. Bueno, seamos sinceros, desde la imparcialidad de izquierdas: aceptábamos cualquier corriente de pensamiento situada a la izquierda del espectro político. Era el programa perfecto para que la vanguardia del proletariado echara unas risas mientras se pintaba el ojo antes de salir de fiesta los viernes por la noche – o para superar la resaca del jueves.

Como digo, el programa estuvo tres años en antena pero por desgracia la mayor parte del material se ha perdido. Lo que pude rescatar del disco duro de mi antiguo ordenador es una ínfima parte de un tesoro, apenas tres doblones de un botín pirata, pero como documento, como prueba, tiene un valor incalculable. En concreto, cuento con 7 programas completos, cada uno más absurdo que el anterior, y con distintos cortes. Como los programas son excesivamente largos, despotricábamos durante una hora, y hay algunos con bastante mal sonido, voy a subir aquí algunos de los cortes. Si algún infeliz quiere los programas completos, que deje su petición en los comentarios y se los haré llegar.

AVISO: Continuas bajo tu responsabilidad.

AVISO2: Ciudadanos era, básicamente, un programa de actualidad y humor político. Si algo de lo que escuchas te ofende, lo siento, intentábamos ser graciosos

Vamos en primer lugar con las cuñas promocionales del programa. Cuñas que, por otra parte, nunca se llegaron a emitir. La primera de ellas está hecha a partir de algunos cortes de varios programas.

Bueno, si las habeis escuchado, creo que no es necesario que os explique porque no nos las emitieron. Sí, estais en lo cierto… ¡eran demasiado buenas!

Durante el programa ,en ocasiones, se incluían pequeños gags relacionados con la actualidad más reciente. Uno de los temas favoritos del programa era el nacionalismo y todos sus derivados – estabamos en pleno debate del Plan Ibarretxe. En realición con esto, el programa contaba con varios invitados especiales como el Doctor Pergaña, furibundo nacionalista catalán, el lider del Partido Nacionalista Carpetovetton, defensor de la identidad mesetaria (algún día tengo que hablar de esto) y un andaluz cualquiera, defensor del hecho diferencial andaluz.

El gag que subo a continuación tuvo especial éxito. Durante algún tiempo estuvo colgado en un antiguo blog de mi propiedad y tuvo 25 descargas desde ordenadores del Gobierno Vasco.

Aquí os subo un par más de gags, también sobre el nacionalismo, tan de moda en aquellos momentos. Se titulan, Leche Ibarretxe, Compratunacion.es y Tiovivo deportivo.

No me digan que no eramos cojonudos.

 

ACTUALIZACIÓN: Los links vuelven a funcionar y de regalo:

Ciudadanos contra la SGAE. Programa completo!!!!

 

PS1.- La imagen de la entrada es la que creó Radio Universidad para su página. La página sigue existiendo, un pin para el que la encuentre. Tuvimos un banner espectacular gracias a Trapseia, pero por desgracia no lo he conseguido recuperar.

PS2.- Fueron muchas las personas que hicieron posible este programa, pero como la mayoría son ahora gente respetable, he preferido mantenerles en el anonimato. Muchas gracias a todos!!

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Arqueología, ciencia y política. Lancia de los astures.

Quizá usted piense lo contrario, pero le aseguro que está en un error: España es un país politizado al extremo. Solo tiene que ver cualquier informativo, comprarse un periódico o leer los comentarios a cualquier noticia de los medios digitales. ¿Que hay mucha gente que pasa de política? En absoluto. Todos los que se definen como apolíticos son de derechas, votantes o no. Y toda esa gente que vive de continuo cabreada con el gobierno, sea del color que sea, es de izquierdas. Todo, absolutamente todo, está impregnado de política. ¿Los toros? Política ¿El fútbol? Política ¿Una inundación? Política ¿Un asesinato? Política. ¿La ciencia? Política. ¿También la ciencia? Pues sí ¿o tengo que recordarle todo aquello de las celulas madres, mentarle a Darwin o a la Santa Madre Iglesia? Si a esta politización del medio sumamos la querencia natural del hispano hacia las trincheras obtendremos como resultado un estado de eterna confrontación de extremos; en una palabra: España.

No descubro la dinamita ni aspiro a un premio Nobel cuando afirmo que la Historia y la Arqueología son las ramas de la ciencia más fácilmente intoxicables por la política. Todos los procesos de nacionalización, de conformación del sentimiento nacional de un pueblo, han ido de la mano del estudio (o la invención) de la historia propia y de la confrontación de esta con la historia de los más cercanos. Todos los pueblos tienen sus orígenes, sus héroes, sus victorias y sus derrotas, sus enemigos naturales y sus fobias. La Historia ha servido desde sus orígenes para el modelado de la conciencia nacional, para el despertar del sentimiento patriótico o para la justificación de hechos y personas. La Historia es política porque la ideología deforma nuestros puntos de vista y nos impide ser objetivos sobre los hechos. La Historia no puede ser objetiva porque aquellos que la construyen no son/somos objetivos.

La arqueología cuenta con una gran ventaja sobre la Historia, algo que debería ser una ventaja y no lo es y con una gran desventaja. Ventaja: las fuentes son objetivas. Una Dragendorff 32, es una Dragendorff 32 aquí y en la China Popular. El registro es el registro aunque sea parcial (otra cosa son las interpretaciones, pero de eso hablo después) Algo que debería ser una ventaja pero no lo es: los cadaveres están frios. La lejanía temporal entre lo estudiado y la actualidad debería alejar a las visceras de estos asuntos. La realidad es que esto no es así. Una gran desventaja: el dinero. La arqueología es cara y solo es economicamenteproductiva en la medida que es explotable turística y publicitariamente. Esto es un riesgo pues pone a muchos arqueologos a los pies de los caballos políticos y los medios de comunicación. Una cita al respecto, de Jose María Bello Dieguez, Director del Museo Arqueológico e Histórico de La Coruña:

“Sin embargo, la deriva de la situación actual, en la que la creciente presencia social de la arqueología no es independiente del incremento de su interés económico como fuente generadora de ingresos de tipo turístico y cultural, lleva a una mayor dependencia del poder político y, en consecuencia, de la popularidad y la presencia en los medios capaz de influir sobre él. Cada vez más, el éxito de un proyecto arqueológico a la hora de conseguir los medios necesarios para su financiación depende no de la calidad del proyecto en sí, sino del apoyo de los poderes locales, de la presencia mediática y del impacto popular que sean capaces de generar los promotores del proyecto.”

Esta situación está provocando en la actualidad dos fenómenos preocupantes: una arqueología patológica y una utilización patológica de la arqueología.

Los arqueólogos se ven forzados a buscar titulares de impacto para atraer la atención del público y de los políticos, y por ende las subvenciones de unas instituciones mayoritariamente acientíficas. Esta necesidad obliga, en el mejor de los casos, a forzar las interpretaciones o a exagerar la realidad. Son muchas las noticias arqueológicas que aparecen en los medios en las que la busqueda de ese titular lleva a frases rocambolescas, afirmaciones insostenibles o comparaciones injustificadas. Cualquier cosa es como Roma, como Pompeya, como Atapuerca, como Numancia. Da igual que no tengamos nada, cuando lo tengamos será extraordinariamente importante y cambiará todos los paradigmas. Incluso en algunos casos, pocos por fortuna, se llega a falsear la realidad. Esta arqueología patológica está directamente relacionada con la política, esa marea que lo inunda y contamina todo, pues la busqueda del redito político inmediato favorece a aquellos que menos escrúpulos tienen como cientificos y provoca, además, un uso patológico de la ciencia arqueológica, incluso cuando esta no está contaminada por el fenómeno.

Estoy pensando en concreto en dos ejemplos: Iruña-Veleia y Lancia. Les resumo, por si no están al tanto. Iruña-Veleia, en la localidad alavesa de Iruña de Oca, antiguo oppidum caristio, es el yacimiento arqueológico romano más importante del Pais Vasco pero, si les suena el nombre, posiblemente no tenga que ver con su significado histórico. La aparición en las campañas de excavacion de 2005 y 2006 de lo que se denominó en su momento “grafitos excepcionales” abrió una triste polémica que acabó con la demostración de su falsedad y el paso por los tribunales de los responsables de la excavación. Es imposible resumir en unas lineas todo lo escrito al respecto, la emoción inicial de los expertos cercanos al equipo por lo revolucionario de los hallazgos, el escepticismo que encontró cobijo en los foros de internet, las sospechas de fraude, la investigación, etc… Aunque hay opiniones para todos los gustos y no todo el mundo está satisfecho con las conclusiones de la comunidad científica, el fraude es evidente. Ya sean o no los directores de la excavación los responsables directos del fraude, la exposición pública de los hallazgos, la busqueda de impacto mediático y la politización del asunto; convierten a Iruña-Veleia en un caso palmario de ciencia patológica.

Lancia, por su parte, comparte origenes con Veleia. En la provincia de León, fue el ultimo bastión de los astures antes de la conquista romana y una importante nucleo de población después de esta. A los pies del cerro, en una zona que se pensaba podía albergar un basurero, ha parecido toda una ciudad. El problema es que esta ciudad está en medio del trazado de la autovía Valladolid-León y su conservación está, digamoslo así, comprometida. Hasta aquí nada patológico.

Lo patológico llega cuando la defensa del yacimiento se politiza y se interpreta como la defensa de la identidad leonesa frente al opresor castellano. También sucede cuando un político habla del Homo Antecessor como del primer castellanoleonés, o de un primate hominoideo encontrado en un pueblo de Barcelona como el primer catalán, sin haberle encontrado, que se sepa, barretina asociada.

Por si fuera poco peligro para la arqueología la busqueda del titular, su politización, en muchos casos su “nacionalización”, la ponen al servicio de intereses espurios que para nada la beneficían. Es innecesario revestir a Lancia de valores identitarios para lograr su conservación pues su valor patrimonial e histórico es manifiesto. ¿Por qué involucrar a la arqueología en insulsas batallitas personales? ¿No tienen acaso suficiente con su munición habitual para lanzarse a la cabeza?

La ciencia, por favor, alejada de la política y de los políticos. Gracias.

Extra:  Arqueología, pseudociencia y ciencia patológica. Jose María Bello.

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Mi trozo del pastel.

Hace mucho que no escribo y me apetecia largar. Tenía dos opciones, la primera, la vuelta del Heroe con mayúsculas del cine de aventuras, y compañero de profesión mio, Indiana Jones (yo soy el guapo de la pareja). La segunda, la financiación autonómica. Evidentemente el primer tema es mucho más entretenido que el segundo, pero como soy un tipo aburrido y la película la voy a ver esta noche, dejo para mañana a Indi y me centro en el tema autonómico-monetario de esta España mía, esta España nuestra.

 

 

Tampoco voy a profundizar mucho en el tema, porque no me pagan por ello y yo soy arqueólogo, pero así, a primera vista, veo una verdad y varias mentiras.

 

 

La verdad: El sistema de financiación necesita una reforma. Sí, es cierto. El sistema actual está vigente desde 2001 y desde entonces han cambiado varias cosas. Ha crecido la población española, más en unas zonas que en otras, el Estado ha seguido descentralizándose cediendo nuevas competencias a las CCAA, se han aprobado nuevos derechos que originan nuevos gastos (Ley de Dependencia), se va a producir una progresiva pérdida de fondos de cohesión europeos…. En definitiva, han cambiado los factores y tenemos que echar una mirada a la fórmula para que el producto siga funcionando. Cambiar no es malo y no hace falta que la pintura se caiga a pedazos para dar un repaso a las paredes de la cocina. No es el fin del mundo. El problema es que esto es España y nos fiamos ni de nuestra sombra.

 

 

Y varias mentiras.

 

 

La primera y más gorda. Hay unos territorios más solidarios que otros. Falso. Los impuestos los pagan los ciudadanos, por lo tanto, el reparto de la renta, la “solidaridad”, se realiza entre ciudadanos. Los más ricos pagan más y si en una zona la renta de sus habitantes es mayor pagarán más, no por ser catalanes, valencianos o de Burgos; simplemente por tener más renta. Hablar de “territorios” es entrar en el juego nacionalista. Los territorios no tienen derechos (salvo los Fueros y el Concierto Economico Vasco, que dicho sea de paso, deberían desaparecer), son los ciudadanos los que tienen derechos y no por ser vascos, catalanes o abulenses. Los ciudadanos tienen derechos como españoles, y al ser todos igual de españoles, todos tienen derecho a los mismos servicios por parte del Estado, porque, no lo olvidemos, las CCAA son partes del Estado, parte de la maquinaria del Estado, nacidas de él. Sin España, la C.A. de Catalaña, o la de Murcia no tienen sentido.

 

 

Segunda. La publicación de las balanzas fiscales lo soluciona todo. No. Si las balanzas fiscales se van a limitar a reflejar lo que cada comunidad aporta y lo que cada comunidad recibe volvemos a equivocarnos porque esto no refleja el flujo real de capital dentro del territorio nacional al no contabilizar aspectos tan cercanos como que yo, el que escribe, como yogures Danone, con sede fiscal en Barcelona, que viene a ser donde pagan los impuestos por las ganancias que les reportan los yogures que me como en mi castellanoleonés hogar. Esto puede funcionar en Europa, no dentro de las fronteras nacionales.

 

 

Tercera. 2500 euros para la sanidad de un Castellanoleonés valen para lo mismo que 2500 para un Barcelonés. Ofrecer los mismos servicios no vale lo mismo en toda la península. El problema viene en la base del reparto. Si el reparto de gasto se hace exclusivamente por ciudadano, estamos jodidos. No cuesta el mismo dinero atender las necesidades sanitarias de 100.000 barceloneses, que las de 100.000 abulenses, básicamente porque es difícil encontrarnos juntos y lo que en Barcelona se soluciona con un hospital en el barrio, aquí habría que solucionar con un Hospital en la capital, centros de atención en los principales nucleos, centros operativos de ambulancias y helicópteros para que todos puedan acceder a los mismos servicios, etc.

 

 

Cuarta. Cataluña se hunde. Cercanias en Barcelona funciona de pena, el Prat no se moderniza, El Carmel se cae. Ya nos gustaria en Castilla y León tener problemas con los Cercanias, que no tenemos, con los tuneles del metro, que no tenemos, o con los aeropuerto, que tenemos, pero como si no.

 

 

Quinta. Esto no le interesa a nadie. Mentiraaaaa!! Si esto y esto es noticia…. no me jodas, el futuro de los servicios del Estado también lo será, ¿no?

 

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