Archivo de la etiqueta: Rajoy

El final de ETA

“Matar a alguien, por desgracia, es fácil y puede suceder que ETA vuelva a matar, pero va siendo hora de asumir que hemos vencido, que hemos derrotado a ETA y que tarde o temprano, yo diría que temprano, ETA va a desaparecer.

Al gestionar esta victoria tenemos que tener presente que el objetivo último tiene que ser integrar en la vida política democrática a todos los ciudadanos de Euskadi, igual que integramos, en ocasiones anteriores, a defensores de otras posturas e ideologías poco democráticas. Que los terroristas paguen con sus crímenes, sí, pero que nadie más se vea lastrado por ellos. La legalización de un partido de la izquierda abertzale que rechaza la violencia y su participación en los procesos democráticos fortalece al Estado y a la democracia y resta argumentos tras lo que ampararse a los violentos.”

Esas lineas están escritas en este mismo blog el 15 de Marzo de este año. Me alegro de que por fin se hayan hecho realidad. Queda mucho camino, será difícil, muy difícil, pero hoy es un día feliz. Hoy es un día para celebrar que mañana amaneceros en un país sin la amenaza del terrorismo, un país más libre, un país mejor; mañana será el día de exigir a nuestros políticos sentido de Estado, de acompañar a las victimas en un trance que será duro para ellas, de exigir que la paz no sea el olvido pero que tampoco sea la venganza. Mañana será el día de empezar a trabajar en la paz definitiva.

Ojalá hubiese sucedido mucho antes.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Actualidad

Dudas (Libia, energía nuclear, Rajoy)

Libia.- Aunque algunos quieran mezclar churras con merinas, la intervención en Libia (llamémosle guerra si ustedes gustan) no tiene mucho que ver con la Guerra de Irak. Es cierto, es una guerra igual y nuestras fuerzas intervienen en otro país, pero esta vez la guerra cuenta con el aval de las Naciones Unidas y los objetivos no los han fijado tres megalómanos en una isla en mitad del pacífico. La ausencia de este multilateralismo, la toma de decisiones consensuadas en la comunidad internacional, era lo que reprochábamos al anterior inquilino de la Casa Blanca. La opinión pública de los países que forman la alianza occidental parece apoyar masivamente las acciones, aunque también surjan voces que las rechazan. Sin ir más lejos, en nuestro país se han rescatado algunas de las pancartas del “No a la Guerra” que se levantaron contra la participación del anterior gobierno en la Guerra de Irak. La situación no es la misma, es cierto, y esta intervención parece justa y necesaria, lo que no es óbice para que no podamos plantearnos algunas dudas. Por ejemplo ¿llega tarde la intervención? El conflicto en Libia estalló hace semanas y solo después de muchas declaraciones, reuniones y comités, la comunidad internacional ha tomado una decisión. El proceso ha sido tan lento que de una rápida victoria de los rebeldes hemos llegado a un contraataque del dictador Gadafi que a punto ha estado de sofocar la rebelión por las armas.

No tengo muy claro cual es el objetivo de la intervención ¿Qué es exactamente lo que apoya la comunidad internacional? ¿El derrocamiento de Gadafi? ¿A los rebeldes? ¿Una Guerra Civil a garrotazos? ¿Qué se maten los libios, pero que se maten poco? Las guerras no se ganan desde el aire, así que el objetivo no es ganar la guerra; más bien parece que se busca igualar las fuerzas de ambos bandos. No queremos mancharnos en exceso las manos y parece razonable no apostar en exceso por el bando rebelde ¿Quiénes son? ¿Qué buscan? ¿Podemos fiarnos de ellos? Si les ayudamos a ganar la guerra y una vez derrocado Gadafi los rebeldes imponen una nueva dictadura y pasan por el filo de sus cuchillos a la mitad de la población ¿vamos a volver a intervenir para frenar la nueva masacre?

Parece claro que esta vez no perseguimos el petróleo. Si solo nos interesara el oro negro bien podíamos haber dejado que Gadafi sofocara la rebelión para después seguir haciendo negocios con él como hasta ahora. Habíamos sido lo suficientemente prudentes para que dejarle aparcar sus jaimas en nuestros jardines nos sirviese de desagravio llegado el día. ¿Hemos decidido que no vamos a volver a negociar con tiranos? ¿Hemos decidido apostar decididamente contra los regímenes no democráticos? A juzgar por las últimas visitas de Zapatero, Bono y el Rey, creo que no van por aquí los tiros. ¿Hay dictaduras buenas y dictaduras malas?

Actuamos, en definitiva, para frenar los excesos de un dictador pero no parece que tengamos ningún plan para después de los bombardeos y eso, normalmente, terminar mal. Creo que la intervención era necesaria, pero también creo que tenía que haber llegado antes y que el día después de nuestros bombardeos se presenta incierto.

– Energía nuclear: Los sucesos acaecidos en la central nuclear de  Fukushima después del terremoto y del tsunami que asolaron la costa japonesa han vuelto a situar el debate nuclear en las portadas de los medios. Más allá de histerias colectivas y pánicos desmedidos, hemos de plantearnos seriamente la política energética española de las próximas décadas. Hemos comprobado la seguridad total en las centrales nucleares no existe. Aquí es difícil que un tsunami acabe con los sistemas de refrigeración de nuestras centrales, pero nadie puede descartar un fallo humano o una acción terrorista, como se encargan de demostrar, una y otra vez, los grupos ecologistas. A pesar de esto, también hay que decir que la energía nuclear no es una de las siete plagas bíblicas y que, accidentes a parte, la experiencia demuestra que las centrales nucleares funcionan.

Hay que acabar con la mitología a favor y en contra de la nuclear. La energía nuclear no es barata (construir una planta es carísimo, pregunten si no en Finlandia), ni limpia (no hace falta que les comente el espinoso tema del ATC) ni elimina nuestra dependencia exterior (la tecnología no es española, el combustible no es español y no podemos montar mini-centrales en los coches, autobuses y camiones). Tampoco es cierto que vivir cerca de una central te vaya a provocar mutaciones o enfermedades incurables.

¿Y qué hacemos en España? El PSOE llevaba en su programa electoral cerrar las centrales nucleares cuando alcanzasen el final de su vida útil. Ese debe ser el camino. Nada impide, eso sí, que si lo necesitamos se puedan construir nuevas plantas, de iniciativa privada, por supuesto, aunque siempre bajo el estricto control del Estado, que debe ser quien fije las normas de su desarrollo e implantación. La gran apuesta de España, tiene que ser, sin duda, las energías renovables y el desarrollo de tecnologías que permitan su aprovechamiento al máximo. Además, claro está, de mejorar el uso que hacemos de la energía. Tenemos que dejar de malgastar energía.

– Rajoy: el líder del PP ha desvelado otra parte de su programa electoral: la clave para salir de la crisis es “trabajar un poquito más o cobrar un poquito menos” Supongo que se refiere a convertir a los mileuristas en ochocientoseuristas y a trabajar 45 o 50 horas semanales. Ya sabemos cual es el modelo que quiere el PP para España: trabajar mucho y cobrar poco para que las empresas encuentren aquí un paraíso de salarios bajos y regulaciones laxas. Que las empresas, antes de deslocalizar al Este de Europa, puedan venirse a España a disfrutar de nuestra mano de obra poco formada pero muy dócil, barata e indefensa. A mí, sinceramente, me parece que ese camino nos conduce al abismo ¿De verdad es esa la solución? ¿De verdad es eso lo que quieren los españoles? ¿De verdad vas a votarle?

Deja un comentario

Archivado bajo Actualidad

Las Autonomías (otra vez)

No se lo van a creer, es normal, pero les juro por mi peluche favorito que uno de los temas del momento, uno de los hits de la actualidad patria, es la configuración territorial del Estado en su vertiente autonómica. Si, ya sé que es algo que salta de vez en cuando a la primera plana de los medios, pero ahora tiene tintes novedosos, se lo aseguro. A un lado del ring y defendiendo el título, los nacionalismos periféricos, siempre incómodos con el modelo, las costuras y las compañías. Al otro lado del cuadrilátero, en exclusiva mundial, los neocentralistas (aplausos aquí) encabezados por un antiguo campeón, el ex-presidente Aznar y con la nueva estrella emergente de la derecha, el alcalde de Valladolid, Francisco Javier León de la Riva (aullidos de admiración aquí).

Todos ellos se han descolgado en las últimas semanas con declaraciones contra el actual modelo autonómico y, oh sorpresa, todos coinciden: el estado de las autonomías es insostenible. Una vez más, todos se esfuerzan por confirmar una vieja máxima política: los extremos se tocan. Y no acabamos aquí, todos ellos coinciden en que además de inviable es un despilfarro.

Desde el bando neocentralista, nos repiten una y otra vez aquel mantra de las 17 Españas, los 17 gobiernos, los solapamientos y las duplicidades. En resumen, España se rompe y además sale caro. El cabeza de familia de los neocentralistas, el político con mejor y más usado perfil de España, Don Mariano Rajoy, hace como acostumbra: no mojarse en exceso para no disgustar a nadie. A él le gustan las autonomías, por supuesto, son positivas para el ciudadano y no cree que sea necesario que estas devuelvan competencias al Estado, pero en situaciones como la actual el modelo “puede ser mejorable”. Para redondear la intervención ha pedido a todo el mundo que concretase (se ignora si él se considera parte de ese “todo el mundo”)

Desde el otro bando el mensaje es parecido, pero no igual: el modelo es caro, sí, y además lo pagamos nosotros (Cataluña y Euskadi, se supone) para que otros vivan de subvenciones (Extremadura y Andalucia, principalmente). En resumen: el café para todos está aguado y nosotros lo preferimos con leche, así que pedimos por nuestra cuenta.

En definitiva, el eterno debate entre quienes piensan que las autonomías son una barbaridad por excesivas y rompepatrias; y aquellos otros que piensan que las autonomías son una barbaridad por escasas y unificadoras. A la vista de estas posiciones, si fuese verdad que en el termino medio se encuentra la virtud, las autonomías estarían camino de los altares del virtuosismo.

Un servidor de ustedes ya escribió sobre este tema hace unos años, en otro de los momentos álgidos del debate autonómico, y como es difícil cambiar superados los 25 años, sigo pensando practicamente igual. “Las Comunidades Autónomas han sido uno de los motores del desarrollo de España. Han servido para recortar desigualdades económicas y sociales, proteger e impulsar las culturas regionales, defender los idiomas propios como patrimonio común del Estado, además de servir de respuesta a las ansias de autogobierno de parte de la ciudadanía. No han sido pocos los aciertos del sistema y es necesario un reconocimiento” decía por entonces y lo mantengo. Incluso ahora que la situación económica, política y social no es la mejor, el Estado Autonómico es uno de los principales activos con los que contamos a la hora de hacer frente a la crisis.

Pero también reconocía entonces y reconozco ahora que “el sistema ha presentado problemas de cimentación y de desarrollo desde el comienzo. Desde aquellas dos vías de acceso al autogobierno, hasta las últimas transferencias, pasando por un Senado, cámara de representación territorial, escasamente funcional. En la actualidad, y sobre todo en determinadas cuestiones, las Comunidades Autónomas parecen reinos de taifas dirigidos por reyezuelos locales envidiosos de las glorias y esplendores de los vecinos” Como pensaba entonces, el problema de las autonomías es que en muchas ocasiones son cobijo de personajes políticos de segunda o tercera clase. No es necesario querer romper España para ser un reyezuelo, basta con ser Camps, Aguirre, Valcarcel o el exiliado Matas.

La reforma que necesita el Estado Autonómico no es centralizadora, ni pasa por la eliminación de determinadas autonomías. La reforma pasa por avanzar, todos juntos y yo el primero, por la senda federalista, por perfeccionar el modelo esbozado en la Constitución. Dejemos de gritarnos y abramos un debate donde tratar todos los puntos que sean necesarios, desde las competencias a la reforma del Senado, pasando por la financiación, la descentralización municipal o la eliminación de las diputaciones; lo que haga falta. Creemos un modelo que no solo asegure el autogobierno de las Autonomías y fije el primordial papel del Estado central; un modelo que vaya más allá, que hable de participación directa de las CCAA en las decisiones del Estado, de responsabilidad conjunta en el Gobierno de todos. Como dijo una vez Suso del Toro, no solo faltan teóricos del federalismo, faltan teóricos, prácticos, ganas y fuerzas.

Abramos el debate para desarrollar un modelo que sirva para que todas las administraciones remen hacia la misma orilla. Como dice Jordi Sevilla en un artículo del año 2006 sobre el impacto económico del estado autonómico (pdf) “durante los últimos años se ha puesto en evidencia que los países con un Sector Público fuerte y eficiente pueden enfrentarse con más posibilidades de éxito a situaciones de crisis económica. Tal y como ha ocurrido en los países del Norte de Europa, en los que un potente Sector Público ha sido el factor coadyuvante para superar esas crisis de manera eficaz, con el apoyo de sociedades cohesionadas, bien estructuradas y avanzadas.”

Deja un comentario

Archivado bajo Actualidad, Política

Incierto se presenta…

Llevamos consumidos unos cuantos días de 2011 y el año nuevo se parece horrorosamente al año anterior. Tiene. incluso, un cierto parecido con el ya lejano 2009.

La economía parece seguir ahogada como un viejo Ford Fiesta del 82. La inflación cerró 2010 convertida en una nueva variable a tener en cuenta: una inflación alta con una economía que crece anémicamente es un escenario peligroso. El paro parece que nos da un respiro: es difícil seguir despidiendo gente. El paro bajó en diciembre y los datos mensuales están siendo sensiblemente mejores en términos absolutos a los de años anteriores, pero el año que cerramos hace pocos días ha dejado más de 170.000 nuevos parados en las colas del INEM (y de sus sustitutos regionales) Este año tiene que ser el del cambio de ciclo: ojalá acabemos el año con menos parados que 2010. Las bolsa española perdió el año pasado un 17% de su valor y también el contacto con la realidad. Las principales empresas ganan más dinero pero valen menos, arrastradas por el miedo a la deuda soberana. ¿De verdad Italia o Bélgica están mejor que España? Ah, claro, los 4 millones de parados (y los mercados, y los especuladores, y Merkel y Sarkozy) Nos cuesta más ganarnos la confianza de los mercados, hagamos lo que hagamos, reformemos lo que reformemos. ¿Habrá huelga general si el Gobierno se lanza a la reforma de las pensiones? Pronóstico personal: no cuenten con ello. Siempre nos quedará China, nuevo vecino rico al que recibimos con alegría.

2011 es el año de los viejos rockeros. Vuelve Cascos, como Don Pelayo, y con el arrastra a sus más fieles seguidores. ¿Volverán otros? ¿Volverá Acebes? ¿Volverá Zaplana? ¿Volverá Arenas? Ah, no, este último, como Rajoy, no terminó de marcharse. Y tienen opciones de ganar: algunas Arenas, bastantes Rajoy. Los viejos rockeros nunca mueren, siempre guardan un último acorde en la guitarra.

Eso es más o menos lo que sucede con Rubalcaba, siempre al pie del cañón. Convertido en el delfín por hechos y declaraciones, nos falta conocer que piensa hacer Zapatero. ¿Sigue o no? Siendo importante esta decisión, también es importante su tempo. ¿Cuándo va a comunicar su decisión? ¿Antes o después de las autonómicas? Esta decisión marcará en buena medida el desarrollo de la próxima campaña electoral. Especial atención merecen Aragón (gobernará el PSOE en coalición) Andalucía (quizá sea esta la oportunidad de Arenas),  Castilla La Mancha (el PSOE puede perder) y en menor medida Extremadura (empate técnico según las últimas encuestas). ¿Se notará en Madrid el efecto Tomás Gómez? En el terreno municipal, Barcelona es la mayor plaza en juego.

La gran noticia del año puede ser el fin de ETA. A pesar de las grandes exclusivas, el comunicado que todos esperamos aún está en el aire. ETA agoniza y ellos lo saben. Siendo complicado, esta parte de la ecuación es la más fácil de resolver. Quedaría volver a admitir a la izquierda abertzale en el juego político. Si presentan un partido totalmente legal ¿buscaremos nuevas excusas para excluirles o aceptaremos que participen en la vida política aunque no nos guste? Si cumplen la ley ¿la cumpliremos nosotros?

Más preguntas que respuestas: otro año apasionante. La seguridad está sobrevalorada. ¡Viva la incertidumbre!

Deja un comentario

Archivado bajo Actualidad, Economía, Política

España S2010E23-24 (Season finale)

En los últimos años, las series se han destapado como el ecosistema más propicio para las grandes historias. Aupadas a la categoría de fenómeno social gracias a la red, han desbancado al cine a la hora de narrar la realidad o de llevarnos más allá de ella. Las series nos hablan mejor, profundizan más, enganchan.

El año que termina ha sido muy importante para este mundillo y para sus seguidores. 2010 ha sido el punto y final de alguna de las grandes sagas (Lost), ha sido el año de la consagración de grandes series, el año del descubrimiento de nuevas joyas y el principio de otras que, si son respetadas por la audiencia, anticipan muchas horas de entretenimiento, grandes personajes y brillantes historias.

Este año también ha visto renacer una serie que teníamos casi olvidada: España, península de Europa. Para aquellos que no la hayan seguido hasta ahora, esta serie, una de las más longevas que se emiten en Europa, ha evolucionado temporada a temporada, por lo que resulta difícil encuadrarla en un solo género. Como sucedió con Lost, que se movió a lo largo de sus distintas temporadas entre la aventura, el misterio y la ciencia ficción, España empezó siendo una serie de época con tintes políticos, al estilo The Tudor. Intrigas palaciegas, dramas personales, escenas bélicas y aventuras de tintes caballerescos llenaron con gran éxito sus primeras temporadas gracias, en parte, a los completos personajes que protagonizaron aquellos episodios: el brillante papel de Isabel la Católica, el oscuro Carlos V, el complejo personaje de Felipe II; aderezados por algunos de los mejores secundarios de la época (papelones los del Conde-Duque de Olivares, Colón, Hernán Cortes, Fray Bartolomé…)

Tras unas primeras temporadas de mucho éxito, la serie perdió intensidad y se convirtió en el típico culebrón de sobremesa (¿A quién le interesaba todo aquel rollo de Isabel II y sus amoríos?) Se sucedieron temporadas de relleno que dejaron la serie al borde la cancelación (se rumoreó insistentemente su posible sustitución por Ein Reich, serie de gran éxito pero de corta vida, lastrada por los excesos narrativos de sus guionistas). La serie sobrevivió a duras penas gracias a momentos brillantes (aquel capitulo titulado “La Transición” es de lo mejorcito de la serie) que destacaban sobre el fondo gris de una serie sin pujanza pero que permitían mantener una esperanza sobre su futuro. Surgían buenos personajes pero estaban rodeados mayoritariamente por otros mediocres que apenas podían dar una replica decente.

Y en medio de la rutina, llegó la temporada 2010 y la serie dió un vuelco. Las líneas argumentales que ya apuntaba la temporada 2009 (conspiraciones, tramas económicas, la vuelta de la política a la primera línea, grandes escenas) han explotado en esta temporada que encara ya su recta final. ¿Las razones del éxito? Por una parte, las trama principal ha ganado en complejidad. Todo el rollo este de la crisis, la Unión Europea, Grecia; mantiene en tensión constante al espectador que no sabe que le deparará el próximo capítulo ¿una nueva quiebra? ¿un plan de recate? ¿saldrá todo bien o será el fin? Por otro lado, las subtramas han contribuido a lo largo de toda la temporada a mantener la tensión narrativa. Los guionistas han estado brillantes sacando de la chistera momentos tan inesperados como el que ocupa la primera parte de este season finale: La Crisis de los Controladores (esa escena con los aeropuerto a reventar es soberbia ¿Cuántos extras contrataron? ¿200.000? ¿600.000? Una pasada)

También la regeneración de los personajes han contribuido a la segunda juventud de esta serie. La recuperación de secundarios de lujo, como el taimado Rubalcaba (que ya había tenido cierto protagonismo en temporadas anteriores) o las apariciones esporádicas de Felipe González y Aznar, en sustitución de personajes ya amortizados por los guionistas, como Fernández de la Vega o Solbes, han dado consistencia a los guiones. Nuevas promesas, como Saez de Santamaria, González Pons o Leire Pajín, han apartado el foco de veteranos como Rajoy o Zapatero, que aunque siguen estando en el centro de la pista, aparecen menos en los últimos capítulos, contribuyendo a la regeneración de la serie. Y que decir del malo de la temporada: Los Mercados, el antagonista misterioso perfecto. Un papel que me recuerda mucho, por cierto, al de Cigarrete Smoking Man (aka El Fumador) de The X Files.

¿Qué podemos esperar de lo que resta de temporada? Podemos estar seguros de algo: los guionistas volverán a sorprendernos, aunque es difícil intuir donde “saltará la liebre”. No creo que el tema del doping, que colaron al terminar el último capítulo dé para mucho. Quizá un par de buenos diálogos al comenzar el capítulo final (ojo a González Pons), pero no mucho más. La economía, que ha sido el motor de esta temporada, puede ser la clave (¿Portugal? ¿Alguna Caja? ¿El temido rescate?); aunque no hay que descartar que los guionistas opten por algo totalmente inesperado. Algunas de las subtramas abiertas a lo largo de la temporada se cerraron en falso, y por ahí pueden ir los tiros. ¿Se acuerdan del capítulo en el que el Rey enferma? Pues está en el reparto de este seasonfinale. ¿La muerte de algún personaje hasta ahora central? Se rumorea que Zapatero deja la serie, pero parece ser que será el año que viene o el siguiente, aunque nunca se sabe, Rubalcaba da mucho aire a los guiones.

Sientense en sus sofas y disfruten del capítulo final de una de las grandes series de la temporada. Y si les gusta, no se olviden: España ha renovado una temporada más y no hay parón. España S2011E01 se emite en Enero y tiene muy buena pinta.

Deja un comentario

Archivado bajo Actualidad, Economía, Televisión (o no)

La (inexistente) defensa de lo público

Hablemos de casos concretos. En Ávila, IU denuncia que en el Ayuntamiento tiene 100 puestos de trabajo sin cubrir y 75 cubiertos con interinos. A esto, que afecta directamente al funcionamiento y la calidad algunos servicios del Ayuntamiento, hay que sumar el hecho de que otros muchos puestos se cubren (o se cubrían antes de la crisis) externalizando los servicios, con lo que ello supone de sobrecoste para las arcas públicas y de campo de cúltivo del amiguismo y el clientelismo político. Si a esto le sumamos la dudosa operación del centro “88Torreones” (nombre que, por otra parte, me parece desafortunadisimo) hipotecado por la empresa adjudicataria antes de la inauguración, nos podemos hacer una idea del concepto de servicio público que se gasta el PP por la ciudad amurrallada: servicios raquíticos, prescindibles, manejables y al servicio, sobre todo, de ellos mismos.

En Badajoz, el Ayuntamiento ha privatizado hace no mucho el servicio de limpieza de la ciudad (privatización no falta de ángulos oscuros). El escaso efecto de ésta sobre la situación de la ciudad, pone de manifiesto que el problema del servicio de limpieza no era su carácter público, si no una deficiente gestión, que sigue arrastrando la concesionaria y el carácter de buena parte de los ciudadanos locales, poco dados a la limpieza de la ciudad, el reciclaje y demás mandangas. Uno de los errores del Servicio de Limpieza cuando éste era público era la rotación continua de trabajadores con contratos temporales. Parte positiva: contar con este puesto permitía a los trabajadores acceder a un salario durante un periodo de tiempo y luego a las diversas prestaciones por desempleo. Parte negativa: los trabajadores contaban con nulos incentivos para desarrollar su trabajo. ¿Para que doblar más la espalda si no existen posibilidades de renovación? ¿Para qué esforzarse si lo hagas bien o lo hagas mal vas a ser despedido cuando se acabe tu contrato? Esto, la rotación en los puestos públicos, es algo, a mi modo de ver, desgraciadamente habitual por estas tierras porque contribuye a la poca implicación de los trabajadores en su servicio y hace que la administración pierda cada poco tiempo los conocimientos, las capacidades y la experiencia adquirida por los trabajadores en sus puestos. En el caso de Badajoz, el funcionamiento de los servicios públicos habla de dejadez, de falta de conciencia de la importancia que estos tienen en el día a día de la ciudad.

El problema, con todo, no es tanto que la Administración X, o el Ayuntamiento Y (pronunciese “ye”) hagan o dejen de hacer. Las administraciones, tarde o temprano, cambian de manos y vendrá otra que hará o deshará como le venga en gana a sus gestores. El problema es que la imagen que se trasmite a los ciudadanos del sector público o de los servicios que prestan las administraciones es penosa. Y esa sensación contribuye al desafecto creciente de los ciudadanos.

Es evidente que a determinados políticos les interesa que la imagen de “lo público” sea mala. El primer paso para la privatización es hacer creer a los ciudadanos que la gestión privada mejorará la calidad del servicio, llamese sanidad, pensiones, educación, infraestructuras o transportes.

En esta orilla del oceáno de las ideológias deberíamos tener claro que la Administración Pública y los Servicios Públicos son imprescindibles, pero este convencimiento no parece tan general como sería deseable. ¿Dónde está el discurso de defensa de “lo público” frente a los ataques de los amigos de la privatización? Frente a las insinuaciones de Rajoy acerca de las “liberalizaciones” y del recorte de las administraciones ¿dónde está la defensa del trabajo realizado día tras día por los servicios públicos? ¿Por qué se permite que los ciudadanos sean bombardeados diariamente con mentiras y medias verdades que buscan allanar el camino de la privatización?

Quizá esté dentro de la nueva Agenda Social del Gobierno, o de la nueva política de comunicación del ejecutivo, pero echo en falta una defensa ferrea y un compromiso claro con lo público: de las Administraciones Públicas, de los Servicios Públicos y del Estado del Bienestar como base del crecimiento de nuestro país. Si no lo hacemos ahora me temo que en un futuro no muy lejano tendremos que manifestarnos en su defensa o llorar su desaparición.

1 comentario

Archivado bajo Actualidad, Ávila, Badajoz, Economía, Política

Rajoy, doble salto mortal en el sofá.

Ya sé que llego tarde, que todo el mundo ha hablado de esto y que a nadie le interesa. Y menos hoy, con los Estados Unidos votando a candidatos de todo pelaje. Pero oye, a pesar del trancazo que transporto, me apetece dedicar unas palabras a este particular. Me van a permitir que me cite a mi mismo. Esta fue mi reacción en Twitter a la entrevista a Mariano Rajoy que publicaba El País el pasado domingo:

“Antes suponíamos que no sabía de lo que hablaba, ahora sabemos que no tiene ni puta idea.”

Días después y leidos sesudos análisis al respecto, sigo pensado lo mismo: Rajoy no tiene ni puta idea. No creo que tenga un plan escondido, no creo que tenga una agenda oculta, simplemente creo que no sabe que va a suceder si su partido gana las elecciones en 2012. Sabemos que le gustan los planes de Cameron, igual que antes le gustaron los de Sarkozy, aunque no tiene muy claro cual es el plan de Cameron. Dice que genera confianza y con eso basta. Somos gente de fiar, gente seria. Un par de sonrisas a los mercados y todos tranquilos, somos el PP, nosotros sabemos cómo funciona el mundo ¿Subir impuestos? Al contrario, rebajarlos. ¿Recortar prestaciones? No, hombre. Tan solo priorizarlas. ¿Y los servicios públicos? Un poco de liberalización, pero no hay nada que temer. ¿El matrimonio homosexual? Mañana veremos. ¿Las pensiones? Ni tocarlas, que los jubilados votan en bloque. ¿La edad de jubilación? Eso al Pacto de Toledo, aunque no nos parece mal que otros hagan el trabajo sucio. ¿Despedir funcionarios? En su momento se verá, pero esto no es el Reino Unido. ¿Y esas medidas no afectaran al crecimiento? Nada de nada. Lo importante es que la gente confie en nosotros. ¿El Tour? Bien, gracias.

Sigo pensando que lo peligroso de Rajoy no son sus planes, es la ausencia de ellos. Tanto en la actualidad, dejandose llevar en los brazos de la crisis hasta la Moncloa, como en el futuro. Acusa a Zapatero de no tener un plan del que él mismo carece y que dudo esté elaborando. En el fondo, Rajoy confía en que la crisis esté dando sus últimos coletazos en 2012. Así podrá ganar las elecciones, nombrar a Montoro ministro de Economía y a Pujalte de Hacienda, impulsar tres o cuatro privatizaciones destinadas a sus amigos, conocidos y compañeros de pupitre, un par de medidas de apoyo a los empresarios, rebajas de las cotizaciones sociales, abaratamiento del despido, legalización de los látigos de siete puntas; y unos meses después colgarse las medallas de la recuperación económica. No sería la primera vez.

Deja un comentario

Archivado bajo Actualidad, Economía, Política