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El final de ETA

“Matar a alguien, por desgracia, es fácil y puede suceder que ETA vuelva a matar, pero va siendo hora de asumir que hemos vencido, que hemos derrotado a ETA y que tarde o temprano, yo diría que temprano, ETA va a desaparecer.

Al gestionar esta victoria tenemos que tener presente que el objetivo último tiene que ser integrar en la vida política democrática a todos los ciudadanos de Euskadi, igual que integramos, en ocasiones anteriores, a defensores de otras posturas e ideologías poco democráticas. Que los terroristas paguen con sus crímenes, sí, pero que nadie más se vea lastrado por ellos. La legalización de un partido de la izquierda abertzale que rechaza la violencia y su participación en los procesos democráticos fortalece al Estado y a la democracia y resta argumentos tras lo que ampararse a los violentos.”

Esas lineas están escritas en este mismo blog el 15 de Marzo de este año. Me alegro de que por fin se hayan hecho realidad. Queda mucho camino, será difícil, muy difícil, pero hoy es un día feliz. Hoy es un día para celebrar que mañana amaneceros en un país sin la amenaza del terrorismo, un país más libre, un país mejor; mañana será el día de exigir a nuestros políticos sentido de Estado, de acompañar a las victimas en un trance que será duro para ellas, de exigir que la paz no sea el olvido pero que tampoco sea la venganza. Mañana será el día de empezar a trabajar en la paz definitiva.

Ojalá hubiese sucedido mucho antes.

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Las reglas del juego

Hoy es el Debate sobre el Estado de la Nación. Sí, ya saben, ese documental de animalitos que pasan por televisión una vez al año donde dos machos Alfa chocan sus cornamentas para demostrar a sus manadas que siguen al frente del grupo. Les puedo anticipar su contenido: el Presidente del Gobierno glosará sus esfuerzos por sacarnos de la crisis en un discurso previamente escrito y, desde la oposición, Mariano Rajoy le criticará leyendo un discurso escrito previamente en el que pedirá elecciones anticipadas. El Presidente le replicará diciendo que ellos, el PP, no aportan nada, le mencionará la tumbona en la que vive y, mientras tanto, la vida seguirá discurriendo pausada y calurosa fuera del Congreso. Los temas serán los principales hits del año en curso: la crisis, el paro, las elecciones (pasadas y futuras), quizá Afganistan y Libia, y el siempre apasionante debate en torno al conglomerado Bildu-Batasuna-Sortu-ETA y alrededores.

Quería detenerme brevemente en este último punto, Bildu y su presencia en las instituciones vascas. Tras las pasadas elecciones, Bildu acumula un poder que jamás ostentó la “izquierda abertzale”, con el Ayuntamiento de San Sebastian y las Juntas Generales de Guipuzcoa como principales enclaves. En ambos casos, gobernaran en minoría. Algunas de las primeras actuaciones de Bildu han levantado cierta polémica, como la retirada del retrato del Rey y de las banderas del Ayuntamiento de San Sebastian o la polémica con los escoltas en Andoain y Lasarte. Desde la oposición y desde el Gobierno se han hecho llamamientos a Bildu para que, digamoslo así, respeten las reglas de juego democrático.

Evidentemente, yo no voy a ser menos y voy a pedir a Bildu y a los demás partidos políticos (también a PP y a PSOE) que respeten las reglas del juego. Reglas que, entre otras cosas, permiten competir a todo aquel que cumpla una serie de requisitos, fruslerias como la ley y tal, y estipulan que los ciudadanos reparten las cartas y cada uno tiene que jugar con la mano que le ha correspondido. Desde este blog, un servidor defendió en su momento que Sortu debía ser legal porque, a la luz de las pruebas, cumplía las reglas del juego pero los tribunales, que velan por el juego y son los máximos interpretes de sus reglas, no lo vieron así. Con Bildu las cosas cambiaron y los tribunales, en concreto el TC, permitió a Bildu jugar a esto de la democracía porque cumplía con unas reglas que, casualmente, habían marcado PP y PSOE. Bildu cumplió y gracias en buena parte a la campaña gratuita que le hizó el PP alcanzó, conforme a la reglas del juego, un resultado histórico.

A mi no me gusta ese resultado, igual que no me gustan otros muchos de esas elecciones, pero asumo que así es el juego. Otros no lo hacen. Si los tribunales han determinado que Bildu no es ETA ¿por qué habla el PP de la presencia de ETA en las instituciones? ¿Por qué los medios de la caverna hablan una y otra vez de los pactos del PSOE con ETA para que ésta entrara en Ayuntamientos y Juntas? ¿Dónde quedó el respeto a las reglas del juego?

El PP y sus acólitos van a utilizar a Bildu durante lo que resta de legislatura como punta de lanza contra el PSOE porque su candidato a las próximas elecciones generales es el máximo responsable de la lucha contra el terrorismo. ¿Usar el terrorismo como arma política está permitido por las reglas del juego?

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2011: y nos lo queríamos perder…

Apenas semana y media de año y ya estamos saturados de actualidad.

La gran noticia que abre la semana es el enésimo comunicado de ETA, comentado y analizado cientos de veces por políticos y periodistas de todos los medios y en numerosos blog. El mejor resumen es el de Rubalcaba: “Es una buena noticia, pero no es la noticia”. Por cosas como esta ocupa el puesto que ocupa y tiene fama de gran comunicador. Una frase redonda, clara y sencilla para marcar la posición del Gobierno en un tema increiblemente complejo. Esperabamos un salto y solo han dado un pasito. El comunicado, difundido por Gara a mediodía, está redactado en el tono habitual de ETA, grandilocuente, exaltado, iluminado; y aporta pocas novedades. Es un alto el fuego permanente, lo que no quiere decir nada puesto que pueden romperlo con un atentado. Es un alto el fuego general ¿quiere decir esto que abandonan la extorsión, el aprovisionamiento de armas y explosivos y otras actividades de reorganización? No se sabe. Es un alto el fuego verificable internacionalmente, lo que quiere decir poco porque el Gobierno ha rechazado ya muchas veces, incluso con ocasión del anterior comunicado, la mediación internacional. Además, el comunicado parece no contentar a la izquierda abertzale, que necesita estar en las próximas elecciones y se ve lastrada por la inamovilidad de ETA. La postura del Gobierno parece firme, no hay negociación posible. Esta misma noche la Guardia Civil ha detenido a dos presuntos etarras. El mensaje que trasmite estas detenciones es claro: con esto no basta. La pelota sigue estando en el tejado de Batasuna que, según parecen demostrar los acontecimientos, está siendo capaz, en cierta medida, de imponer su agenda a la organización terrorista. Si Batasuna quiere estar en Mayo en las instituciones tienen que romper con ETA u obligar a esta a romper con su pasado. Si consigue esto, el Gobierno y los partidos políticos tienen que estar dispuesto a acatar la legalidad que ellos mismos han votado. Si Batasuna rompe con ETA o rompe a ETA, Batasuna tiene que volver a ser legal. Si Batasuna cumple su parte y el Gobierno y los partidos no lo hacen estarán dando argumentos y oxígeno a una ETA agonizante. Si Batasuna cumple las reglas no podemos cambiarlas ¿o queremos ser como “los mercados”, exigiendo más y más cada vez que se alcanza una meta?

Después de las vacaciones navideñas, los mercados han vuelto. Portugal está al borde del abismo a pesar de haber cumplido con todo lo que le exigían. Claro, lleva una decada de crecimiento anémico ¡corramos a enseñarles como tienen que hacerse las cosas!. Y detrás de Portugal va España, e Italia y Bélgica. Visto desde fuera, no soy economista, en “los mercados” parecen juntarse intereses de muy distinto pelaje. (Advertencia: es un análisis simplista, lo sé, no soy quien para escribir un manual) Por un lado, hay gente preocupada por los ahorros que gestiona, gente que invierte el dinero de otros y que no quiere perderlo. Esta gente mira los índices, los datos macroeconómicos y tuerce el gesto. Es arriesgado invertir en ciertos países, o eso dicen, y decide no hacerlo, lo que inmediatamente afecta a la demanda y al precio de los bonos de esos países. Otros inversores invierten, aún creyendo que esas inversiones son peligrosas, porque creen que los rendimientos que ofrecen merecen el riesgo que se corre. No es extraño que estos inversores quieran más por su dinero. Hasta aquí no tenemos nada que reprochar a “los mercados”, es su dinero, que hagan lo que quieran con él. ¿Hay inversores perversos que intentan hacer daño? Es posible que los haya pero no tenemos que engañarnos. No hacen el mal porque tengan cuernos, rabo y vistan de rojo, ni porque odien a nuestro país, a la UE o a los PIGS en general. Hacen lo que hacen porque ganan dinero, nada más. La cuestión es que los Gobiernos y la UE han sido incapaces de poner freno a esta forma de hacer fortuna a costa de la salud y los bolsillos de los demás. El problema es doble: cuando todo iba bien nadie pensó en las “vacas flacas” y ahora que todo va mal no hay nadie capaz de ponerle el cascabel al mercado. Tenemos que jugar a un juego que parece no tener reglas; pero no las tiene porque nosotros aceptamos jugar así. O les ponemos reglas, dictadas desde Bruselas, o todas las pruebas que superemos serán insuficientes.

Una de esas pruebas de fuego son las pensiones. Entre otros cambios, el Gobierno quiere aumentar la edad de jubilación hasta los 67 años, y eso no gusta a los sindicatos, que amenazan con convocar una nueva huelga general. Después de la última Huelga, los sindicatos deberían andarse con ojo, no tienen todo el poder de movilización que se requeriría para parar en las calles las medidas del gobierno, pero este último tampoco anda sobrado de fuerzas. El Gobierno cuenta con el PNV y con CC, y con el BOE, pero más allá de esto está la nada. La ausencia de potencia de fuego debería llevar a los contendientes a un pacto de no agresión si no quieren ir juntos de la mano a encontrarse con Caronte. Los sindicatos, que son quienes más tienen que perder, deberían aceptar las propuesta del Gobierno y aprovechar esta cesión para ganar en otros frentes. Aceptamos barco, nos tragamos el sapo, sí, pero a cambio obtenemos otras cosas, incluso relacionadas directamente con el sistema de pensiones. Por ejemplo: fijar los 67 años para todos, menos para un catálogo de profesiones especialmente duras, limitar las prejubilaciones para los trabajadores de cuello blanco, un apoyo dedicido (y progresista, nada de cheques bebes) a la natalidad, inversiones en educación infantil y primaria que a largo plazo mejoren la productividad de nuestra economía, etc…

Se presenta un año muy interesante.

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Incierto se presenta…

Llevamos consumidos unos cuantos días de 2011 y el año nuevo se parece horrorosamente al año anterior. Tiene. incluso, un cierto parecido con el ya lejano 2009.

La economía parece seguir ahogada como un viejo Ford Fiesta del 82. La inflación cerró 2010 convertida en una nueva variable a tener en cuenta: una inflación alta con una economía que crece anémicamente es un escenario peligroso. El paro parece que nos da un respiro: es difícil seguir despidiendo gente. El paro bajó en diciembre y los datos mensuales están siendo sensiblemente mejores en términos absolutos a los de años anteriores, pero el año que cerramos hace pocos días ha dejado más de 170.000 nuevos parados en las colas del INEM (y de sus sustitutos regionales) Este año tiene que ser el del cambio de ciclo: ojalá acabemos el año con menos parados que 2010. Las bolsa española perdió el año pasado un 17% de su valor y también el contacto con la realidad. Las principales empresas ganan más dinero pero valen menos, arrastradas por el miedo a la deuda soberana. ¿De verdad Italia o Bélgica están mejor que España? Ah, claro, los 4 millones de parados (y los mercados, y los especuladores, y Merkel y Sarkozy) Nos cuesta más ganarnos la confianza de los mercados, hagamos lo que hagamos, reformemos lo que reformemos. ¿Habrá huelga general si el Gobierno se lanza a la reforma de las pensiones? Pronóstico personal: no cuenten con ello. Siempre nos quedará China, nuevo vecino rico al que recibimos con alegría.

2011 es el año de los viejos rockeros. Vuelve Cascos, como Don Pelayo, y con el arrastra a sus más fieles seguidores. ¿Volverán otros? ¿Volverá Acebes? ¿Volverá Zaplana? ¿Volverá Arenas? Ah, no, este último, como Rajoy, no terminó de marcharse. Y tienen opciones de ganar: algunas Arenas, bastantes Rajoy. Los viejos rockeros nunca mueren, siempre guardan un último acorde en la guitarra.

Eso es más o menos lo que sucede con Rubalcaba, siempre al pie del cañón. Convertido en el delfín por hechos y declaraciones, nos falta conocer que piensa hacer Zapatero. ¿Sigue o no? Siendo importante esta decisión, también es importante su tempo. ¿Cuándo va a comunicar su decisión? ¿Antes o después de las autonómicas? Esta decisión marcará en buena medida el desarrollo de la próxima campaña electoral. Especial atención merecen Aragón (gobernará el PSOE en coalición) Andalucía (quizá sea esta la oportunidad de Arenas),  Castilla La Mancha (el PSOE puede perder) y en menor medida Extremadura (empate técnico según las últimas encuestas). ¿Se notará en Madrid el efecto Tomás Gómez? En el terreno municipal, Barcelona es la mayor plaza en juego.

La gran noticia del año puede ser el fin de ETA. A pesar de las grandes exclusivas, el comunicado que todos esperamos aún está en el aire. ETA agoniza y ellos lo saben. Siendo complicado, esta parte de la ecuación es la más fácil de resolver. Quedaría volver a admitir a la izquierda abertzale en el juego político. Si presentan un partido totalmente legal ¿buscaremos nuevas excusas para excluirles o aceptaremos que participen en la vida política aunque no nos guste? Si cumplen la ley ¿la cumpliremos nosotros?

Más preguntas que respuestas: otro año apasionante. La seguridad está sobrevalorada. ¡Viva la incertidumbre!

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España S2010E23-24 (Season finale)

En los últimos años, las series se han destapado como el ecosistema más propicio para las grandes historias. Aupadas a la categoría de fenómeno social gracias a la red, han desbancado al cine a la hora de narrar la realidad o de llevarnos más allá de ella. Las series nos hablan mejor, profundizan más, enganchan.

El año que termina ha sido muy importante para este mundillo y para sus seguidores. 2010 ha sido el punto y final de alguna de las grandes sagas (Lost), ha sido el año de la consagración de grandes series, el año del descubrimiento de nuevas joyas y el principio de otras que, si son respetadas por la audiencia, anticipan muchas horas de entretenimiento, grandes personajes y brillantes historias.

Este año también ha visto renacer una serie que teníamos casi olvidada: España, península de Europa. Para aquellos que no la hayan seguido hasta ahora, esta serie, una de las más longevas que se emiten en Europa, ha evolucionado temporada a temporada, por lo que resulta difícil encuadrarla en un solo género. Como sucedió con Lost, que se movió a lo largo de sus distintas temporadas entre la aventura, el misterio y la ciencia ficción, España empezó siendo una serie de época con tintes políticos, al estilo The Tudor. Intrigas palaciegas, dramas personales, escenas bélicas y aventuras de tintes caballerescos llenaron con gran éxito sus primeras temporadas gracias, en parte, a los completos personajes que protagonizaron aquellos episodios: el brillante papel de Isabel la Católica, el oscuro Carlos V, el complejo personaje de Felipe II; aderezados por algunos de los mejores secundarios de la época (papelones los del Conde-Duque de Olivares, Colón, Hernán Cortes, Fray Bartolomé…)

Tras unas primeras temporadas de mucho éxito, la serie perdió intensidad y se convirtió en el típico culebrón de sobremesa (¿A quién le interesaba todo aquel rollo de Isabel II y sus amoríos?) Se sucedieron temporadas de relleno que dejaron la serie al borde la cancelación (se rumoreó insistentemente su posible sustitución por Ein Reich, serie de gran éxito pero de corta vida, lastrada por los excesos narrativos de sus guionistas). La serie sobrevivió a duras penas gracias a momentos brillantes (aquel capitulo titulado “La Transición” es de lo mejorcito de la serie) que destacaban sobre el fondo gris de una serie sin pujanza pero que permitían mantener una esperanza sobre su futuro. Surgían buenos personajes pero estaban rodeados mayoritariamente por otros mediocres que apenas podían dar una replica decente.

Y en medio de la rutina, llegó la temporada 2010 y la serie dió un vuelco. Las líneas argumentales que ya apuntaba la temporada 2009 (conspiraciones, tramas económicas, la vuelta de la política a la primera línea, grandes escenas) han explotado en esta temporada que encara ya su recta final. ¿Las razones del éxito? Por una parte, las trama principal ha ganado en complejidad. Todo el rollo este de la crisis, la Unión Europea, Grecia; mantiene en tensión constante al espectador que no sabe que le deparará el próximo capítulo ¿una nueva quiebra? ¿un plan de recate? ¿saldrá todo bien o será el fin? Por otro lado, las subtramas han contribuido a lo largo de toda la temporada a mantener la tensión narrativa. Los guionistas han estado brillantes sacando de la chistera momentos tan inesperados como el que ocupa la primera parte de este season finale: La Crisis de los Controladores (esa escena con los aeropuerto a reventar es soberbia ¿Cuántos extras contrataron? ¿200.000? ¿600.000? Una pasada)

También la regeneración de los personajes han contribuido a la segunda juventud de esta serie. La recuperación de secundarios de lujo, como el taimado Rubalcaba (que ya había tenido cierto protagonismo en temporadas anteriores) o las apariciones esporádicas de Felipe González y Aznar, en sustitución de personajes ya amortizados por los guionistas, como Fernández de la Vega o Solbes, han dado consistencia a los guiones. Nuevas promesas, como Saez de Santamaria, González Pons o Leire Pajín, han apartado el foco de veteranos como Rajoy o Zapatero, que aunque siguen estando en el centro de la pista, aparecen menos en los últimos capítulos, contribuyendo a la regeneración de la serie. Y que decir del malo de la temporada: Los Mercados, el antagonista misterioso perfecto. Un papel que me recuerda mucho, por cierto, al de Cigarrete Smoking Man (aka El Fumador) de The X Files.

¿Qué podemos esperar de lo que resta de temporada? Podemos estar seguros de algo: los guionistas volverán a sorprendernos, aunque es difícil intuir donde “saltará la liebre”. No creo que el tema del doping, que colaron al terminar el último capítulo dé para mucho. Quizá un par de buenos diálogos al comenzar el capítulo final (ojo a González Pons), pero no mucho más. La economía, que ha sido el motor de esta temporada, puede ser la clave (¿Portugal? ¿Alguna Caja? ¿El temido rescate?); aunque no hay que descartar que los guionistas opten por algo totalmente inesperado. Algunas de las subtramas abiertas a lo largo de la temporada se cerraron en falso, y por ahí pueden ir los tiros. ¿Se acuerdan del capítulo en el que el Rey enferma? Pues está en el reparto de este seasonfinale. ¿La muerte de algún personaje hasta ahora central? Se rumorea que Zapatero deja la serie, pero parece ser que será el año que viene o el siguiente, aunque nunca se sabe, Rubalcaba da mucho aire a los guiones.

Sientense en sus sofas y disfruten del capítulo final de una de las grandes series de la temporada. Y si les gusta, no se olviden: España ha renovado una temporada más y no hay parón. España S2011E01 se emite en Enero y tiene muy buena pinta.

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