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Democracia, el Sahara, los mercados y otras mentiras

“¿Pero qué quiere Rajoy, que hagamos las leyes que quiere el Papa? De ninguna manera, haremos las leyes que quiere el Parlamento y los ciudadanos de este país”

Las palabras que encabezan esta entrada las pronunció el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el pasado domingo en un mitin por tierras catalanas. Ya se sabe, llegan las elecciones, los ánimos se encienden y se trastoca la percepción de la realidad. Sobre el particular, es verdad que el Papa no tiene linea directa con el BOE, pero también es cierto que el Gobierno se esfuerza por no entorpecer sus relaciones con la Santa Sede. No es que seamos muy agresivos.

En otros aspectos, la afirmación de Zapatero acerca del origen de las leyes es más dudoso. ¿Son las leyes promulgadas por el Gobierno, o los actos de este, emanación directa de la voluntad popular? Repasemos un poco la actualidad.

En primer lugar, el Sahara. Sea por lo que sea, sentimiento de culpa, quijotesco apoyo al más debil, enemistad profunda con Rabat; la población española es mayoritariamente pro-saharaui. En el reciente conflicto, el Gobierno, aduciendo razones de Estado, ha preferido no mojarse en exceso, mostrarse equidistante y apostar por el diálogo en la ONU. ¿Es esa la postura respaldada mayoritariamente por el pueblo español? No soy experto, pero lo dudo.

Economía: ¿Apoya, el pueblo español, de forma mayoritaria, los planes del Gobierno? Sigo sin ser experto, acaso observador amater del mundillo económico, pero también lo dudo.

Otra mundo es averiguar si el Gobierno presidido por Zapatero tenía muchas más opciones. Todos sabemos que un programa político es un programa de “máximos ideales”. Esta desafortunada expresión de mi propia cosecha viene a decir que un programa de gobierno es aquello que en teoría nos gustaría hacer si viviesemos en el País de las Maravillas, todo fuese sobre ruedas y respetásemos al pie de la letra lo que nuestros seguidores esperan de nosotros. Evidentemente, la capacidad de maniobra del Gobierno, una vez ocupados sus despachos, es limitada. Limitada por la situación, por el presupuesto, por el contexto internacional, por los mercados, por Bruselas, por el Nasdaq, el Nikkei y la Bolsa de Londres; en definitiva, por la realidad. ¿Tenía el gobierno muchas opciones en la actual crisis económica? Las tenía, aunque no eran muchas (la primera de todas ellas era reaccionar más rapido en lugar de estar cruzados de brazos mirando musarañas) ¿Tiene el Gobierno muchas opciones en la crisis Sahara-Marruecos? Posiblemente tampoco tenga muchas. Nuestra capacidad de influencia en el norte de África es regular tirando a floja y en muchos aspectos los “intereses de estado” están del lado de Marruecos (inmigración, terrorismo, narcotráfico, Ceuta y Melilla) Seamos sinceros, no somos quienes para pedir o exigir un referendum en el Sahara, por mucho que lo prometiesemos hace 35 años ¿Quiere esto decir que la posición del Gobierno es la acertada? En absoluto. En primer lugar, no tener posición es peor que tener una mala. Que la Ministra estuviese al otro lado del Atlantico no es una gran noticia, que Moratinos viaje a Argelia en visita “semi-privada” habla bastante mal de la nueva titular de Exteriores. ¿Y la oposición? La feliz reconquista de Perejil no les convierte en doctores en la materia, pero me atrevería a decir que la posición de González Pons cambiará en cuanto ocupen los escaños azules.

Y volvemos al inicio. Si las decisiones del Gobierno no tienen nada que ver con los deseos de la ciudadania ¿tiene mucho sentido que mantengamos aquello de la soberanía popular? No me refiero a que tiremos la casa por la ventana y me nombreis Dictador (o Imperator dei gratia). Quiero decir ¿no va siendo hora de que le digamos al pueblo, a la masa ciudadana, que la democracia no es tan bonita como les vendemos cada cuatro años?

De todas formas, no soy experto, puedo estar equivocado.

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El cisma

Ha sucedido. Igual que se separaron las aguas del mar muerto, igual que la Iglesia anglicana rompió con Roma, igual que los continentes se separaron… se ha roto el PSM. Tomás Goméz, el hombre que dijo no a Zapatero según algunos, ha decidido no incluir a ningún miembro de la candidatura de Trinidad Jimenez en el Comité Electoral.

Este hecho, perfectamente legítimo, no es menos triste por esperado. No creo que nadie me pueda tachar de Trinitario y creo Tomás Gómez tiene todo el derecho del mundo a elegir a quien quiera para su Comité y es comprensible que elija a personas de su confianza, faltaba más. Otra cosa es que esto sea bueno, malo, regular, necesario, deseable o no. ¿Daña la imagen del Partido? Bueno, todos sabemos que los votantes por desgracia castigan más las divisiones internas que la corrupción. En este sentido, llegar a las elecciones repartiéndonos bofetadas no parece la mejor opción, aunque tampoco tiene porque ser un drama. Nadie parece haber hecho demasiada sangre con este tema. ¿Daña al Partido? Supongo que a los excluidos no les habrá hecho gracia, hasta aquí no creo aportar nada nuevo. Si pronunciarse a favor de unas de las opciones puede suponer quedarse fuera de los órganos del partido, muchos se lo pensarán antes de participar en las siguientes primarias. Esto no creo que sea bueno para eso que llamamos “democracia interna” y de la que tanto presumimos. No soy idiota, sé que eso de la “fiesta de la democracia” es una gilipollez, pero al menos podríamos manterner las formas. Unas primarias no son un Madrid-Barça, no son un combate a muerte en el Coliseo. ¿Es necesario perjudicar al partido lanzando acusaciones en público y en privado contra compañeros? ¿Es necesario que los ganadores se jacten de su victoria? Podemos mear encima del derrotado pero me parece feo.

Ya dije hace un tiempo que el PSOE debía evitar sumar nuevos errores a todos los cometidos en Madrid. A la vista está que no me lee mucha gente. Si el resultado de la “democracia interna” es la división del partido, la próxima vez el PSOE podía ahorrarsela.

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Gómez vs Jiménez. Errores y más errores

Venga, vale. Empecemos desde el principio y reconozcamos todos nuestros errores. Fue un error poner a Tomás Gómez al frente del PSM. Sí, en Parla arrasaba, pero fuera de Parla era igual de conocido que el último premio Nobel de Literatura en los platós de T5. Sí, pacificó el PSM y de puertas hacia dentro parece bastante respetado, pero aquí se trata de ganar elecciones, no de caer bien a los empleados (o eso dicen).

Quizá hubiésemos podido manejar esto mejor. Sí, venga, fue un error enviar a Trinidad Jiménez al frente sin saber si el enemigo (o el camarada) se rendía. Quizá una situación política y económica como la que vivimos no sea el mejor momento para arriesgar la cohesión interna del partido, a no ser que el objetivo que persigamos sea precisamente ese. Quizá Tomás Gómez se equivocó no retirándose a tiempo de la batalla. David ganó a Goliat, sí, pero solo una vez y de casualidad. Enfrentarte a tus jefes suele ser mala idea a no ser que estés convencido de que vas a ganar, y es evidente que lo tienes difícil. Porque aunque ganes las Primarias, las posibilidades de ganar las elecciones son escasas. Sí, quizá fue un error no dejarte ni un intento, pero nos hemos equivocado tantas veces en Madrid que no tenemos mucho margen de maniobra. Y si todo esto es un error, escurrir el bulto ahora también es un error, o al menos algo poco caballeroso.

En el fondo, esto de las primarias no se nos da bien. Lo que debería ser un sano ejercicio de democracia interna y confrontación de propuestas e ideas acaba siempre en pelea a navajazos con multitud de golpes bajos y descrédito para el partido. Supongo que esto también lo podemos considerar un error. Pero, si todos los demás errores tienen difícil solución (siempre puede haber un candidato que no consiga los avales y todos tan contentos… o no), este último aún podemos enmendarlo. Todavía podemos hacer de las primarias un ejercicio de democracia interna, aunque debemos refrenar ciertas escoras peligrosas.

Por poner un ejemplo: ¿es necesario que caricaturicemos a Tomás Gómez como candidato de la derecha? Trinidad Jiménez nunca lo dirá claramente, aunque lo insinúa, pero sus acólitos y fanboys (fenómeno éste a estudiar) no se cansan de repetirlo. La derecha mediática y social agradece a Tomás Gómez su valentía al enfrentarse a Zapatero y se le afila el colmillo pensando en la derrota de Trinidad Jiménez. Pero ¿convierte esto a Tomás Gómez en candidato de la derecha? No. Lo convierte en arma arrojadiza de la derecha, pero es que la munición se la hemos dado nosotros. Si desde el primer momento Zapatero no hubiese respaldado a Jiménez, Tomás Gómez nunca habría sido el “hombre que dijo no” a Zapatero. ¿Es necesario que una y otra vez comentemos encuestas y las blandamos como argumentos, cuando los datos son horribles para el partido? Reconozcámoslo, perder de 18 puntos es tan malo como perder de 13 y mucho habría que discutir sobre la validez de esta encuesta, ¿Es necesario que recurramos a cosas tan sucias como enviar mensajes de texto? Sobre el papel de las redes sociales prefiero no comentar nada. Ya he dicho que el tema de los fanboys políticos es como para realizar un estudio aparte.

Hemos cometido muchos errores, pero tenemos que evitar cometer más. Sólo un apunte al respecto ¿Han pensado ya los fanboys y afines a Trinidad Jiménez que vamos a hacer si gana Tomás Gómez? Es decir, después de etiquetarlo como el candidato de la derecha ¿cuál es el plan para las próximas elecciones? ¿Cuál es la estrategia para la campaña? Porque, si gana Tomás Gómez las primarias habrá que apoyarle contra Esperanza Aguirre ¿no? Aunque ambos, Aguirre y Gómez, sean para una parte del partido candidatos de la derecha habrá que intentar ganar en Madrid, que es para lo que se supone que estamos montando todo esto.

Eso o dejamos que Gómez se estrelle contra el muro para después, mientras recogemos los escombros de un nuevo batacazo electoral, controlar sin daños personales ni políticos la PSM.

A lo mejor, el error principal que estamos cometiendo es no tener claro qué es lo que queremos. ¿Gobernar en Madrid? ¿Controlar el Partido en Madrid? ¿Asegurar trincheras para futuras batallas?

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