Archivo mensual: septiembre 2011

¡He venido a hablar de mi relato!

Como alguno de ustedes sabrá, de cuando en cuando dedico algún rato libre a juntar letras en forma de relatos. Por aquí he colgado, en ocasiones anteriores, alguno de ellos con desigual éxito de crítica y público. De un tiempo a esta parte, y gracias sobre todo a la insistencia de mi pareja, alguno de los relatos que escribía han ido a parar a distintos concursos, premios y certámenes. Hace no mucho les informaba de que uno de mis relatos había sido seleccionado dentro del certamen “El vuelo de la palabra” organizado por el Ayuntamiento de Badajoz y posteriormente publicado junto con otros en un volumen conmemorativo.

 La buena nueva (para mi, que no para la literatura) es que he vuelto a ganar un certamen literario: el 1er premio de prosa en el XIII Certamen Literario Letras de Baños, organizado en la localidad cacereña de Baños de Montemayor. Hasta allí me he desplazado este fin de semana a recoger el premio, disfrutar de la compañía, tomar una cerveza (o dos) y relajarme en el balneario de la localidad.

 Desde aquí dar las gracias a los organizadores, al jurado, a los demás galardonados y a todos los participantes.

 El relato se titula La Tormenta y puede leerse AQUÍ (pdf)

Actualización: Todos los relatos y poemas seleccionados están aquí.

Anuncios

7 comentarios

Archivado bajo Autobombo

Ana y mia en twitter. Es hora de poner freno.

Por @su_yeltes (segundo anticipo de su blog)

Desde mi silla leo algo que me hace volver a escribir sobre Ana-Mia. Parece que han proliferado los perfiles en twitter de exaltados que aman la destrucción personal.

Legalmente, el Gobierno no puede cerrar ninguna página/perfil que haga apología de estas enfermedades porque no es delito y son los servidores o las propias redes sociales las únicas que pueden hacerlos desaparecer. Pero claro, eso es complejo, ya que alguien debe darles la voz de alarma, pues como bien sabemos no hay un control exhaustivo de todo le que se mueve en la red.

Ante la solicitud del Ministerio de Sanidad, Twitter ha considerado más importante la libertad de expresión de aquellos que dan malos consejos que el bienestar de todas aquellas personas vulnerables de tomar ejemplo. Por desgracia, la repercusión que ha tenido la noticiasolo ha servido para dar publicidad a estos perfiles. Soy de la idea de que cada uno tenemos que tener derecho a elegir el tipo de información que queremos consumir pero considero que en determinados temas hay un gran vacío legal que debería ser sellado con legislación estatal, más que tener que recurrir a las buenas intenciones de los propios servidores o las redes sociales.

Ante ésto ¿qué nos queda? Primero, denunciar todo aquello que nos encontremos. Y segundo, seguir intentando que la gente no solo sea capaz de encontrar lugares destructivos donde lea barbaridades, en su mayoría son mentira (permítamen no enlazar aquí), sino información veraz, ofrecer otro punto de vista.

He encontrado un testimonio de una chica – firma como Ana- que ha tenido anorexia en el blog “Confesiones de Ana: Diario de una anoréxica”. Es un relato tan vivo como la propia enfermedad. Algunas entradas son más acertadas – a los ojos de lo que llamaríamos la opinión pública- que otras, pero no dejan de ser los sentimientos y acciones de un largo proceso,que sin ellos no alcanzaría de forma definitiva su fin. Es, sin más, el cuaderno de bitácora de una persona que sale de la enfermedad, porque SE PUEDE SALIR.
Cualquiera que haya sufrido un trastorno alimenticio se verá reflejado en sus post, pero para aquellos que están a las puertas de entrar en esa espiral, me gustaría reproducir unos párrafos:
“Me entristece saber que de verdad haya alguien que quiere, voluntariamente, entrar en esto. Esas personas no saben lo que es. Desgraciadamente, yo puedo hablar de esto porque lo he vivido, porque lo vivo cada día, porque lo sufro. Y no es algo digno de admirar, no es algo digno de envidiar y no es algo digno de desear. Las chicas que dicen querer ser anoréxicas lo que de verdad ansían es ser delgadas, verse bonitas y atractivas, sentirse bien consigo mismas. Lo que no saben es que la anorexia no es eso. La anorexia vista desde fuera puede ser, en cierto modo, y con muchas comillas (muchas) “admirable”. Porque la imagen de la anorexia es la delgadez, el éxito, la fuerza de voluntad, la valentía, la ambición y todo lo que queramos añadir. Pero es solo una imagen. Sólo, y únicamente, una imagen. Lo que se esconde detrás, lo que hay debajo de toda esa fachada sólo las personas que lo sufren lo saben.
Debajo de esa imagen se esconde una persona débil, sensible, insegura, con baja autoestima, vulnerable, inmadura y que tiene miedo. Mucho miedo. Que tiene miedo a la vida. Debajo de esa imagen sólo hay dolor, sufrimiento, melancolía, llanto, amargura, sensación de fracaso, odio. Es un infierno. Es la mejor palabra que encuentro para describirlo, un infierno”

¿Alguien pensó en esa parte de la enfermedad? Cuando se habla de los trastornos alimenticios  solo es visible la parte “rosa” donde la princesita se vuelve delgada y es la más bonita, atrayendo a todos los príncipes y favores que le rodean, el éxito. Y ya está, se acabó el cuento. ¡Pues NO! Hablemos del cuento entero. Esa princesa sufrirá en silencio porque sabe que lo que hace no está bien. Tendrá cambios de humor, incluso depresión. Sentirá malestar, enfermará -sí, la amenorrea, la falta de alguna vitamina, la hipotensión, etc son consecuencias del cuento. En el peor de los casos, se dañará algún órgano (sobre todo las personas con bulimia nerviosa), llegará a autolesionarse y/o terminará en un hospital. Y a pesar de todo, se mirará al espejo y se seguirá viendo gorda (la distorsión de la propia imagen siempre la acompaña).

¿Y ahora? No pinta tan bien como antes, cuando todo consistía en adelgazar, pero sigamos porque una vez que el Rey y la Reina -los padres de la princesa- se enteren, la cosa no mejorará mucho. Su dolor ya no será único. La princesa tendrá que verlos tristes y tendrá luchar años por salir. Salir, dejarlo atrás, curarse. Se puede, nunca hay que olvidarlo.

Sigo pensando que hay que hacer más visible estas enfermedades. Explicar que la enfermedad es, en muchos casos, un auténtico baile con la muerte que pasa factura tanto física, como emocional. Que no es un simple juego que se puede abandonar cuando uno lo desee.

Y desde luego, creo que la sociedad, el Estado, deben adaptarse al contexto actual y poner freno a la apología de la enfermedad, como se pone a la del nazismo, el racismo, la xenofobia, ect.

Ahora enlazo algunas web que de verdad se deben visitar, para mejorar el conocimiento sobre estas enfermedades y descubrir esas creencias herróneas: www.anaymia.com/ ; www.stop-obsesion.com/  y www.masqueunaimagen.com .

1 comentario

Archivado bajo Actualidad, Colaboraciones

Padres y redes sociales

Por @suyeltes (anticipo de su futuro blog)

Hoy en día se está produciendo un cambio en las relaciones personales, es evidente. Lejos quedan ya las cartas que se  escribían en los 90 para mantener el contacto con los amigos del verano y esos sms de móviles que ocupaban el tiempo y se llevaban la paga. Ahora la comunicación juvenil viene de la mano de las Redes Sociales. Este mundo virtual de relaciones entre usuarios tiene como fin crear, compartir, y recibir, dentro de un espacio controlado. Este es uno de los lugares donde se relacionan nuestros jóvenes.

No soy una experta en Redes Sociales, pero a través de mi contacto con ellas y con los jovenes considero que no son un peligro para los adolescentes. Día tras día, observo a padres atemorizados por Internet. Cosa que, por otra parte, no me extraña, ya que los medios de comunicación masiva ayudan a apoyar esas creencias.

Que las Redes Sociales entrañan sus peligros, es innegable,  pero no más que salir a la calle. No tiene ningún sentido que los padres prohiban a los niños tener cuentas en facebook, tuenti, twitter, myspace (amenaza paternar moderna) ya que lo único que consiguen realmente es aislar al chico. Los padres deberían invertir sus esfuerzos en conocer las redes sociales. Es decir, al igual que se le enseña a un niño a utilizar el cuchillo, se le debe de enseñar a utilizar las Redes Sociales. Al igual que se le marcan normas ( no irse con extraños, no enseñar ropa interior) para su “vida real”, se le deberán estipular esas mismas reglas en la “vida virtual” (no aceptar a desconocidos, no subir fotos inadecuadas a las redes, etc).

En definitiva, los padres deben adaptarse a los tiempos para poder educar a sus hijos. No valen excusas, la educación ha cambiado y los métodos también. No produce ningún beneficio transmitirle a los niños el miedo a la Red, un miedo irreal, ya que la red es el futuro (y el presente). Prohibirles además es imposible.

Hay métodos. El primer paso es manejar la propia red ( hay numerosos cursos para padres, guías) para saber dónde van a pasar el tiempo los hijos y que tipo de actividad pueden realizar en estos sitios. Después se debería intentar hablar con el joven de lo que no sería recomendable  subir a la red ( datos personales, fotos comprometidas, determinados archivos,etc), para posteriormente hacer pactos, es decir “fijar las reglas del juego”.Quizás en una edad temprana el niño puede conseguir acceder a la Redes Sociales con un control estrecho, teniendo a los padres como “amigos” o apalabrar vistas de los progenitores al perfil; estipular un tiempo de uso; dejar claro que no se podrán realizar compras; etc. Cuando los chicos son ya mayores, y este trabajo previo no se ha realizado, solo servirá inculcarle unos valores. Esos valores que los guiarán por la vida, servirán también en el espacio virtual.

 Y es que de nada sirve quejarse y odiar la Redes Sociales, ya que son y van a ser, uno de los mejores espacios posibles de relación y de transmisión de conocimiento. Y así, igual que se han adaptado las Administraciones Públicas a este sistema, se han de adaptar los padres para conseguir que los jóvenes hagan un uso responsable de una herramiento con gran potencial.

2 comentarios

Archivado bajo Colaboraciones