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Doble moral

(Post de @su_yeltes, a la que damos las gracias desde aquí)

A pesar de vivir en un Estado aconfesional, la gente invade nuestras calles estos días con el único fin de manifestar su fe. Lo cual es lícito, que duda cabe, pero especialmente curioso, ya que nos pasamos el resto del año intentando fomentar unos valores que en esta época parece que dejamos a un lado. Es verdad que no todos somos iguales y que mi moral o mis principios cívicos no son los mismos que los del compañero del despacho de enfrente, pero hay, o debería haber,  puntos comunes.

Empecemos por los derechos de la mujer. Actualmente luchamos, día a día, para que las mujeres tengan los mismos derechos que los hombres. Se promulgan leyes (LEY ORGÁNICA 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres), se fundan entidades ( Instituto de la Mujer), se crean páginas web (www.e-igualdad.nethttp://ec.europa.eu), planes (PLAN ESTRATÉGICO DE IGUALDAD OPORTUNIDADES (2008-2011) ) y campañas (Campañas por la Igualdad de Género), y se realizan y publican estadísticas que intenten concienciar de que aun hay una desigualdad social real entre hombres y mujeres (salario, presencia en puestos directos); pero luego llega la Semana Santa y sacamos a nuestros hijos a las calles a participar en actos “convocados” por una organización, la Iglesia católica, abiertamente machista.

Machista porque por el mero hecho de tener un sexo u otro impide promocionar a determinados cargos ¿Hay mujeres Obispo? ¿Y han llegado a ser Papas? Claro, que es una entidad privada y funciona según sus estatutos pero ¿no deben estos cumplir la ley? ¿No debería de ser un asunto relacionado con la cualificación y la capacidad y no con el sexo? Porque supongo que alguna mujer estará lo suficientemente preparada (en lo que sea) para ser obispo u optar a elegir o ser elegida Papa. Porque esa es otra, no solo no pueden llegar al cargo, sino que ni siquiera pueden votar para encumbrar a alguien que las represente. En el  Cónclave que elegirá al próximo Papa solo podrá votar el Colegio de Cardenales. como sucede desde la Edad Media, y a pesar de que “cualquier persona católica puede ser elegida”, antes tendrá que ostentar el rango de Obispo, inalcanzable para las féminas. ¿Eso es democracia? Evidentemente no. ¿Es legal que una asociación que recibe fondos del Estado actúe de esta forma? No debería.

Además, la Iglesia situa a la mujer en un segundo plano. Exceptuando a la virgen María, garante de virtudes imposibles como tener un hijo sin practicar sexo, las demás son relegadas a un segundo plano. María Magdalena, fiel compañera de Jesus según las escrituras católicas, nunca ha sido admitida como tal. Incluso se le ha tachado de “mujer alegre”. Con la perspectiva del tiempo, Mº Magdalena se podría equiparar a un Apóstol de aquellos que siguieron a Jesús e incluso le acompañaron en su crucifixión (por cierto, no como Judas o Pedro, que en su momento abandonaron al Señor) Pero claro, la historia, creada durante siglos por varones, no los ha castigado tanto por ser hombres.

Por si fuera poco, la Iglesia católica oculta a sus “siervas” Sí, nos rasgamos las vestiduras cuando otra religión tapa a sus mujeres pero en la “religión mayoritaria” se hace los mismo. ¿Quién vio el pelo a una monja? Vestimentas austeras y pelo corto forman parte su aspecto, evitemosles la tentación de ser vanidosas. En cambio, creo recordar que los hombres pueden elegir su tipo de contrato con Dios, si lo desean podrán ser sacerdotes  (vestir de calle) o pertenecer a cualquier orden (lo que supone un vestuario). Afortunadamente, ya podemos entrar en los templos sin cubrirnos la cabeza, ya que no solo son lugares de culto, sino patrimonio  nacional (mis impuestos los restauran y por ello, independientemente de mi devoción, tengo derecho a disfrutar de ellos).

Sigamos por las libertades individuales y los derechos más elementales, como el derecho a la vida. Año tras año, numerosas campañas intentan concienciar a la sociedad sobre el peligro que supone y los medios disponibles para evitar el contagio del VIH y otras enfermedades vernereas; para no tener embarazos no deseados; para mantener una sexualidad sana y segura. Estos días apoyamos a una Entidad que prohibe y persigue el uso del preservativo, medio más seguro contra estos contagios. Una Entidad que condena la sexualidad fuera del matrimonio, matrimonio que, por otra parte, solo permite a las parejas que tiene a bien, una decisión también muy democratica.

Como conclusión, personal por supuesto, me temo que luego nos daremos de cabezazos contra la pared cuando no logremos terminar con el machismo, punto de inicio de la violencia de género; con la moral del castigo, la intolerancia religiosa y con numerosos problemas sociales (homofobia, discriminación a madres solteras o a parejas que conviven sin estar casadas, perspectiva del divorcio como fracaso, etc) que derivan de una MORAL y de una TRADICIÓN CRISTIANA que como estado aconfesional no debería de OCUPAR sin crítica y sin límites nuestro entorno.

Cada cual es libre de tener las creencias que desee, pero manteniendonos todos dentro de las reglas del juego y no promocionando conductas que afectan al común de la sociedad.

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Laicismo: Francia y España

Sarkozy tiene un problema y está intentando resolverlo por todos los medios. El problema es el avance del Frente Nacional, el partido de la ultraderecha francesa – ellos se consideran de centro-derecha – liderado durante años por Jean Marie Le Pen y ahora por su hija, Marine Le Pen; que en las últimas elecciones cantonales obtuvo el 10% de los votos y al que algunas encuestas, poco fiables eso sí, colocan como segunda fuerza detrás de los socialistas. Y es un problema para el Presidente de la República francesa porque el avance del FN se basa en una continúa sangría de votos por la derecha para su partido, la UMP (Unión por un Movimiento Popular).

Como decía, Sarkozy está haciendo todo lo que está en su mano para atajar el problema: encabeza la coalición aliada que bombardea Libia, frena la Guerra Civil en Costa de Marfil y se abraza a la bandera francesa para reforzar su imagen de duro hombre de Estado e intentar dar un vuelco a las encuentas. En 2009, en una situación similar y con motivo de acontecimientos de gran trascendencia – una pitada a la Marsellesa en un campo de futbol – el Gobierno de Sarkozy lanzó a la sociedad francesa una pregunta “¿Qué es para usted ser francés?” para intentar descubrir las esencias patrias galas y para que los ciudadanos aportasen iniciativas para reafirmar la identidad nacional. Hoy, el Gobierno francés centra el debate en la cuarta pata de la identidad francesa. Ya saben: Liberté, égalité, fraternité, laïcité. Aunque me haya tomado la libertad de modificar levemente la enumeración, convendrán conmigo en que la laicidad de la República Francesa es también parte de su identidad. Una laicididad que, hasta hoy, nada tenía de anticlerical, basada en el respeto entre la mayoritaria Iglesia Católica y el Estado. Así lo entendía al menos la Conferencia Episcopal gala que hablaba así en 1996 sobre la laicidad del Estado francés: “La separación de la Iglesia y del Estado, después de un siglo de experiencia, puede verse como una solución institucional que, permitiendo de manera efectiva distinguir lo que concierne a Dios y lo que concierne al César, ofrece a los católicos de Francia la posibilidad de ser actores leales a la sociedad”

Hoy en día, cuando el Gobierno francés habla de laicidad no está hablando de la separación entre la Iglesia católica y el Estado, tema por fortuna para los franceses superado: está hablando de la integración de las minorias religiosas en el día a día de la República y en la articulación de esa sociedad multicultural de la que presumía Francia hasta hace no mucho. El debate actual tiene como objetivo “regular algunos usos polémicos del islam” y se centra en el endurecimiento del Código de Laicidad, normativa legal aprobada por Chirac en 2004, y de los textos legales que desde 2010 impiden usar burka en el espacio público. Aunque en Francia la religión musulmana es ya la segunda confesión con mayor número de fieles (6%), como apuntabamos, el debate tiene mucho más que ver con las necesidades electorales de Sarkozy que con la existencia de un verdadero problema religioso, aunque exista de fondo un problema no abordado referente a la integración de estos ciudadanos e inmigrantes.

A pesar de estar viciado por los intereses electorales de la UMP, el debate abierto puede resultar útil traido hasta nuestra piel de toro. En España, las religiones no católicas representan un exiguo 2,6 % de la población según datos del INE, así que cualquier problema religión-Estado está protagonizado por el pez gordo del acuario religioso patrio: la Iglesia católica, intermediaria ante Dios para el 73% de los españoles. ¿Existe en España una separación real entre la Iglesia y el Estado? ¿Es España, como dice la Constitución, un Estado aconfesional? ¿Necesitamos avanzar hacia el laicismo? ¿Hemos escapado de las sotanas de los curas y de los hábitos de las monjas?

Sin profundizar mucho en el tema, les diría que no, que en 30 años de democracia no hemos avanzado mucho en la aconfesionalidad del Estado. En España se sigue procesando a gente por delitos contra los sentimientos religiosos, siguen existiendo capillas en las universidades y crucifijos en las escuelas públicas, sigue sin cumplirse el Concordato Iglesia-Estado en lo referido al sostenimiento económico de la Iglesia y la jerarquia católica sigue intentando imponer su codigo moral a la totalidad de la sociedad con el respaldo del principal partido de la oposición, que hace de las peticiones católicas parte de su programa: aborto, divorcio, matrimonio homosexual. Programa de máximos que la jerarquía católica defiende en la calle con manifestaciones, concentraciones y mítines. Además, aterrorizado por las posibles consecuencias electorales de su promulgación, el Gobierno del rojo y anticlerical Zapatero, se echó atrás a la hora de impulsar una Ley de Libertad Religiosa que regulase el papel del Estado frente a las religiones. En España, a pesar de su evidente necesidad, no existe un debate que aborde el papel de las religiones en la vida pública y la situación de privilegio de la Iglesia Católica. Las únicas iniciativas legislativas relacionadas con este asunto, la relación religión-sociedad, han seguido la linea marcada por Sarkozy en Francia: La prohibición del velo integral en espacios públicos y la sanción a las victimas persiguiendo intereses meramente electoralistas. Demagogia y populismo.

Quedan pocos días para que comience un año más la Semana del Orgullo Católico (a.k.a. Semana Santa) y para que esa manifestación folclorico-religiosa vuelva a cortar el tráfico en el centro de nuestras ciudades  y alteren nuestro calendario laboral y escolar. Procesiones y actos religiosos que suponen gastos para el Estado (también ingresos por turismo, eso sí), retransmitidos por televisiones y radios públicas. ¿Es esa la España aconfesional de la Constitución? ¿Es aconfesional el Estado que sigue considerando los lugares de culto católicos como dotaciones públicas? ¿Es aconfesional el Estado que paga con los impuestos de los ciudadanos la catequesis en centros escolares?

En España, un alto porcentaje de las leyes son papel mojado desde que se promulgan. La Constitución, por desgracia, es un ejemplo más. La aconfesionalidad efectiva del Estado no debe ser solo un conjunto de palabras escritas en una ley, debe ser una realidad por sanidad democrática, para asegurar la convivencia entre las distintas confesiones y los derechos de aquellos que no profesan ninguna religión.

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Cada uno en su casa, y su Dios en la de todos

Acabo de enterarme, via AvilaDigital, de que el delegado comercial de la Iglesia Católica en la ciudad (a.k.a. Obispo de Ávila) anda paseando por los colegios de Ávila. Según el mencionado medio electrónico, uno de los sindicatos mayoritarios, en este caso CCOO, se ha pronunciado en contra de las visitas pastorales, también conocidas en diversos sectores como “reuniones de captación de futuros clientes”.

Evidentemente, no me hace ni mucha ni poca gracia que el representante de un grupúsculo de iluminados religiosos, cuya sede central está en Roma, se pasee por los Colegios Públicos de la ciudad con la aquiescencia de nuestros políticos, de la Junta de Castilla y León hacia abajo, del gobierno y de la oposición, y con el mutismo de las direcciones de esos colegios.

¿Porqué se permite al Obispo acudir en horario escolar a vender su particular moto a los alumnos? ¿Si fuera un representante de la comunidad judia o islamica se le permitiría de igual manera y se le recibiría con la sonrisa que muestra la profesora en la foto? ¿Y si fuera el representante de alguna asociación atea o pro-laicismo? ¿Dónde quedó la escuela laica?

Espero que esto no ocurra en todas las ciudades del país y que sea una muestra más de que Ávila is different, sobretodo a la hora de permitir a determinadas asociaciones privadas el acceso y la ocupación del espacio público. Vamos a tener que hacer una cuestación popular para poner publicidad en los autobuses.

Dentro de poco, nuestros colegios se llenaran de vendedores de Tupperwares a la hora de Matemáticas, y de seguros cuando toque estudiar las oraciones subordinadas. Total, ¿cúal es la diferencia?

PD1.- Atención a los comentarios de Áviladigital. ¡¡Hay creyentes con acceso a Internet!! Si tienen acceso a la información, ¿cómo siguen pensando en zombies cósmicos resurectos?

PD2.- Cada vez paso menos por aquí. I’m sorry, (and you zorry)

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España, una, grande y católica.

“…combatir la identificación entre España y el catolicismo

no equivale a combatir el catolicismo, sino a defender la libertad”

José María Ridao

Y mientra tanto, nuestro ministro socialista de Sanidad se dedica a debatir sobre el alma de los fetos.

En honor al Rey del Centro… joder, que tropa.

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